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La imagen de Hansi Flick suele estar ligada al control. En el banquillo mide gestos y raramente pierde la compostura. Sin embargo, hubo una etapa en la que no pudo protegerse mediante el fútbol. En 2010, su mujer Silke recibió un diagnóstico de cáncer de mama. La noticia alteró sus prioridades.

“Tuve miedo de una forma que nunca antes había tenido”, reconoció en su libro. Los partidos, los entrenamientos y cualquier preocupación profesional quedaron en segundo plano. Estar junto a su esposa y sus hijas era lo verdaderamente importante. Flick descubrió entonces una angustia distinta, imposible de controlar con tácticas o preparación.

Hansi Flick Barça / Foto: Europa Press

Uno de los momentos más duros en la vida de Hansi Flick

Silke afrontó la enfermedad con una serenidad que despierta la admiración de su marido. Él ha destacado su fuerza y su calma durante aquel proceso. Mientras ella intentaba sostener a la familia, Flick se acostaba algunas noches con lágrimas en los ojos. Según confesó, lloraba incluso más veces que ella.

La pareja llevaba junta desde la adolescencia. Hansi conoció a Silke cuando tenía 18 años y ella 15. La relación se consolidó. Después llegó el matrimonio y nacieron sus dos hijas, Hannah y Kathrin. Ambas ampliaron la familia y convirtieron al entrenador alemán en abuelo de dos nietos.

La madre de Hansi Flick lo tuvo con 16 años

Flick nació en Heidelberg y creció con unos padres muy jóvenes. Su madre tenía 16 años cuando lo dio a luz. Después nació su hermano. Su padre asumió pronto la responsabilidad de mantener una familia.

Hansi Flick

El técnico recuerda su esfuerzo. Trabajaba muchas horas para ofrecer una vida digna a sus hijos. También apoyó la vocación futbolística de Hansi. Él no había podido convertirse en jugador profesional, pero hizo cuanto estuvo en su mano para que su hijo tuviera esa oportunidad y pudiera perseguirla sin sentirse solo.

Flick tenía claro su objetivo desde Primaria. Llegó a decirle a una profesora que algún día sería futbolista. No iba desencaminado. Jugó en clubes alemanes, incluido el Bayern de Múnich. Más tarde pasó a los banquillos, entrenó al propio Bayern y dirigió a la selección de Alemania.

En 2024 asumió el mando del FC Barcelona después de Xavi Hernández. El cargo lo colocó nuevamente bajo presión. Su trayectoria, sin embargo, le había enseñado a distinguir los problemas deportivos de los golpes verdaderamente importantes. Silke logró superar el cáncer de mama, pero aquella etapa dejó huella en los dos.