Roony Bardghji ha recibido un mensaje difícil de Hansi Flick justo cuando su futuro vuelve a quedar condicionado por una lesión grave. El extremo sueco se ha roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y deberá pasar por quirófano, por lo que cualquier salida inmediata queda descartada. Sin embargo, cuando complete la recuperación, el técnico considera que deberá buscar un equipo donde pueda jugar con continuidad.
El problema de Bardghji en el Barça no es únicamente su rendimiento, sino también su posición. Su mejor fútbol aparece desde la derecha, entrando hacia dentro para conducir y buscar el disparo con la izquierda. Esa zona pertenece a Lamine Yamal, una pieza prioritaria para Flick. Mientras esté disponible, las oportunidades del sueco serán limitadas y su desarrollo quedará condicionado por una competencia prácticamente imposible de ganar.
Flick cree que necesita jugar cada semana
La temporada pasada ya ofreció una pista clara. Bardghji acumuló pocos minutos y buena parte de sus oportunidades llegaron cuando Lamine Yamal estuvo ausente. Flick intentó probarlo también en la izquierda, pero allí pierde naturalidad porque necesita recibir al pie, orientarse hacia dentro y participar desde zonas demasiado parecidas a las preferidas por la estrella del Barça.

Antes de la lesión, el club ya estudiaba una cesión para que pudiera tener continuidad. El nuevo problema de rodilla frena ese plan y obliga a cambiar los tiempos. La prioridad será ahora completar una recuperación sin prisas, especialmente porque Bardghji ya sufrió anteriormente una lesión grave en esa misma rodilla cuando todavía pertenecía al Copenhague.
La salida volverá a plantearse cuando esté preparado
Hansi Flick no pretende echarlo por falta de talento. Al contrario, entiende que mantener a un futbolista joven durante meses esperando minutos detrás de Lamine puede frenar su progresión. Bardghji necesita competir, equivocarse y acumular partidos completos. En el Barça, incluso recuperado, tendrá difícil encontrar ese espacio mientras la banda derecha tenga un dueño tan claro.
Por eso el escenario volverá a abrirse cuando reciba el alta. Una cesión a un club donde pueda ser titular aparece como la solución más lógica para recuperar confianza, ritmo y explosividad tras otra rehabilitación. El Barça conserva su contrato hasta 2029 y puede seguir controlando su evolución sin obligarlo a aceptar un papel secundario. Flick será sincero cuando llegue el momento: junto a Lamine Yamal no existe espacio suficiente para que ambos crezcan a la vez. Bardghji deberá marcharse temporalmente, recuperar el vuelo y demostrar lejos del club que puede convertirse en el extremo diferencial que prometía ser.