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Cobrar 1.200 euros al mes en los últimos años de la vida laboral no significa que la pensión vaya a ser exactamente de 1.200 euros. La Seguridad Social no utiliza únicamente el último sueldo, sino las bases de cotización acumuladas durante un periodo amplio y aplica después un porcentaje según los años cotizados. Por eso, dos trabajadores que terminan su carrera con el mismo salario pueden jubilarse cobrando cantidades diferentes.

Para entenderlo puede utilizarse un ejemplo sencillo. Si una persona mantiene una base de cotización de 1.200 euros mensuales durante todo el periodo que entra en el cálculo y ha cotizado lo suficiente para alcanzar el 100% de la base reguladora, su pensión teórica estaría alrededor de 1.029 euros brutos al mes, abonados normalmente en 14 pagas. Es una aproximación, no una cifra automática para cualquier trabajador.

Por qué 1.200 euros no se convierten en 1.200 de pensión

El motivo de que 1.200 euros de base no se conviertan directamente en 1.200 euros de pensión está en la fórmula. En 2026 continúa existiendo el cálculo que suma las bases de los últimos 300 meses y divide el resultado entre 350, junto con el nuevo sistema transitorio que puede resultar más favorable. Con bases constantes de 1.200 euros, el resultado se sitúa prácticamente en esos 1.029 euros mensuales.

Jubilado. EP

Después hay que aplicar el porcentaje correspondiente a la carrera de cotización. En 2026, 15 años dan derecho al 50% de la base reguladora. El porcentaje aumenta con los meses adicionales hasta alcanzar el 100% con una carrera suficientemente larga. Así, alguien con pocos años cotizados podría quedarse por debajo de esos 1.029 euros aunque su salario final también fuera de 1.200 euros.

El sueldo final no cuenta toda la historia

También es importante distinguir salario de base de cotización. Un sueldo de 1.200 euros netos no permite calcular la pensión, y ni siquiera 1.200 euros brutos tienen que equivaler siempre a una base mensual idéntica, especialmente por la prorrata de pagas extraordinarias. Para hacer una estimación fiable hay que consultar las bases reales que aparecen en los informes de cotización.

Además, existen cuantías mínimas y complementos sujetos a requisitos. En 2026, la pensión mínima de jubilación con 65 años para una persona sin cónyuge es de 936,20 euros mensuales en 14 pagas, siempre que se cumplan las condiciones económicas exigidas. Por eso, terminar cobrando 1.200 euros puede conducir, con una carrera completa, a una pensión cercana a 1.030 euros, pero la cifra definitiva dependerá de toda la trayectoria de cotización real.