Vivir en una de las ciudades más caras del mundo con menos de 800 euros al mes parece imposible. Pero la realidad es que David Jurado, un español residente en Tokyo, ha demostrado que no lo es. Su testimonio se ha hecho viral tras explicar, con cifras concretas, cómo logra mantenerse con un presupuesto de apenas 755 euros mensuales, lo que equivale a unos 120.000 yenes.

Y es que su caso no responde a un estilo de vida convencional. Su estrategia pasa por adaptarse a lo que él mismo define como vivir al estilo japonés, es decir, ajustando cada gasto al máximo y alejándose del estándar occidental que muchos extranjeros mantienen al llegar a Japón.

El alquiler: la clave para sobrevivir en Tokyo

El mayor ahorro de David está en la vivienda. Mientras que zonas céntricas como Shibuya o Shinjuku pueden disparar los precios, él paga entre 350 y 400 euros al mes. Algo que consigue apostando por apartamentos tradicionales, más antiguos, muchas veces sin ascensor y construidos en madera.

Además, suele residir en áreas algo alejadas del núcleo más turístico y financiero de la ciudad. De este modo, reduce de forma significativa el coste mensual, aunque a cambio renuncia a ciertas comodidades habituales en viviendas modernas. La realidad es que esta decisión marca la diferencia, ya que sin ese ajuste en el alquiler, su presupuesto sería completamente inviable en una ciudad como Tokyo.

Comida barata y transporte cubierto

En alimentación, David destina entre 200 y 250 euros al mes. Su fórmula es clara y pasa por evitar restaurantes orientados a turistas y apostar por opciones locales. Supermercados que rebajan hasta un 50% los platos preparados al final del día o cadenas económicas como Yoshinoya o Matsuya, donde se puede comer por apenas 4 a 6 euros.

En cuanto al transporte, juega con ventaja. Como muchos trabajadores en Japón, tiene cubierto el trayecto diario al trabajo por parte de su empresa. Así, su gasto se limita al ocio de fin de semana, que ronda entre 50 y 70 euros mensuales. Por último, los suministros y la telefonía suponen unos 100 euros. Aquí también aplica el ahorro, aprovechando tarifas móviles de bajo coste y controlando el consumo de luz y agua.

Así pues, su caso demuestra que vivir en Tokyo con un presupuesto reducido no es imposible, pero exige disciplina, adaptación cultural y renunciar a muchos estándares habituales fuera de Japón.