Daniel, miembro de una familia llena de agricultores, tiene muy claro que en el negocio agrícola solo se puede ganar dinero de verdad si se dispone de grandes extensiones de terreno. “Solo ganan mucho dinero los que tienen muchas hectáreas”, asegura. Según explica, la rentabilidad real llega en los latifundios con gran producción, donde la escala permite absorber costes y maximizar los beneficios. Para quienes gestionan parcelas pequeñas, la agricultura se convierte en un negocio mucho más arriesgado y con márgenes sumamente ajustados y limitados.
El agricultor advierte de los riesgos que conlleva este sector. “Cuando te va bien puedes ganar mucho dinero, pero como falles en algo es un pozo de pérdidas sin fondo”, señala. El precio de los insumos, las condiciones climáticas, las plagas o incluso una cosecha menos productiva pueden marcar la diferencia entre obtener beneficios o entrar en números rojos. Y en muchos casos, ya no depende de lo que uno haga, por lo que la suerte también es un factor.
Los beneficios de la escala
En terrenos grandes, los agricultores pueden implementar tecnologías más avanzadas, mecanización y técnicas de riego que incrementan la productividad. Esto permite reducir costes y aumentar la competitividad frente a mercados nacionales e internacionales. Daniel explica que en las fincas pequeñas es imposible rentabilizar inversiones tan grandes en maquinaria pesada, lo que limita la capacidad de crecer y obtener ingresos importantes. La escala, por tanto, no solo aumenta las ganancias potenciales, sino que también ofrece una mayor capacidad de trabajo optimizado.
Por otro lado, los grandes terrenos permiten diversificar cultivos y estrategias de venta, lo que ayuda a minimizar riesgos. Y es que, en explotaciones pequeñas, si algo falla, el resto va mal también. La posibilidad de crecer y diversificar es clave para mantener la viabilidad del negocio agrícola a largo plazo.
Riesgos y oportunidades en el campo
A pesar de los beneficios, Daniel insiste en que la agricultura sigue siendo un sector de alto riesgo. Cada decisión afecta directamente a la rentabilidad y el margen de error es mínimo. Por eso, los agricultores más exitosos no solo tienen mucho terreno, sino también conocimientos técnicos y experiencia para gestionar correctamente cada hectárea de su terreno. La combinación de tamaño, planificación y gestión eficiente es lo que permite ganar dinero verdad gracias al campo.
En definitiva, según Daniel, la clave del éxito en la agricultura está en la magnitud de la explotación y la capacidad para gestionar la producción de forma eficiente. Así pues, solo los grandes productores logran convertir la tierra en un negocio realmente rentable, mientras que los más pequeños deben afrontar un camino mucho más complicado y lleno de incertidumbre.
