Seguramente si tienes un perro como mascota te habrás percatado de ese olor tan característico que desprende de su boca. Son muchos dueños de animales que han normalizado este olor, lo relacionan con algo de la edad, sin embargo, según Andrés, esto va mucho más allá. Podría ser el principio de un problema dental importante. El veterinario no confía en ninguno de los productos milagrosos que se venden en tiendas o grandes superficies y aseguran acabar con el mal aliento de tu mascota. Para él solo hay una cosa que ha terminado con el sarro en muchos perros. Se trata de la alga milagrosa Ascophyllum nodosum.

Una persona en el aeropuerto con su perro

Cuando a tu perro le huele la boca quiere decir que acumula placa visible y sarro en dientes y encías. Esa capa dura y amarillenta no solo afea la dentadura, también puede provocar inflamación, dolor, infecciones y, a largo plazo, pérdida dental.

Según explica Andrés, hay infinidad de ‘snacks’ dentales por todos los supermercados y en tiendas de animales, incluso sprays o lociones para acabar con el mal olor, sin embargo ninguno acaba con la raíz del problema. Suele ser algo momentáneo, pero no reducen de verdad los depósitos de sarro ni previenen su formación de manera significativa.

El alga milagrosa que quita el mal olor cuando todavía no es demasiado tarde

El veterinario da a conocer la alga que él utiliza con sus mascotas. Se trata de una especie de alga marina que ataca al sarro y la placa cuando se añade de forma regular en la dieta del animal. "Busca un producto que sea esa alga, sin perritos felices en la foto del bote, solo Ascophyllum, y el sarro empezará a disminuir", aconseja Andrés.

Realmente el resto de productos no elimina el mal olor y te dejas una elevada cantidad de dinero. Hay que buscar fórmulas naturales, sin azúcares añadidos, aromas artificiales ni mezclas innecesarias.

Con un uso constante, puede contribuir a ablandar y disminuir el sarro ya presente y, sobre todo, a dificultar que se formen nuevas capas de placa sobre los dientes. Esto se refleja en un aliento más fresco y en una menor acumulación visible.

Aun con sus ventajas, Andrés recalca algo esencial: si un perro lleva una década acumulando sarro, con encías muy deterioradas y dientes que ya se mueven, ningún suplemento podrá devolverle una dentadura sana ni evitar la necesidad de una limpieza veterinaria profesional o, en algunos casos, de extracciones.

Suele funcionar mejor en perros que todavía no presentan una enfermedad periodontal grave o tras una limpieza profesional.

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