En las últimas horas, el influyente Wall Street Journal explicaba que en la Casa Blanca se estaban celebrando reuniones para explorar un posible ataque a Irán, aunque estos mismos funcionarios aseguraban que no había indicios de un ataque inminente. Casi a la misma hora, desaparecido el sol en la tarde de este sábado, Donald Trump publicada en sus redes sociales lo siguiente: "Irán busca la libertad, quizás como nunca antes. ¡Estados Unidos está listo para ayudar!". En la otra parte del mundo, el primer ministro israelí, en pleno sabbat, asistía a una reunión de urgencia en la Kirya, el cuartel general de defensa, un hecho bastante inusual en el día sagrado de descanso semanal en el judaísmo.

Cuesta encontrar otro momento en la historia reciente en el que el presidente de Estados Unidos mantuviera simultáneamente tantas carpetas informativas abiertas y le importara tan poco la opinión de la clase política de su propio país —demócratas y republicanos—, medios de comunicación norteamericanos y por no hablar de lo que pudieran pensar sus aliados, si aún los considera así, en Europa, Canadá o Australia. Trump parece reírse de todo —excepto de la economía, que es lo único que lo hace recular— y de todos. Es capaz de dejar en ridículo al presidente francés en una reunión con los legisladores republicanos, desvelando una supuesta conversación privada en la que este se mostraba dispuesto a hacer lo que hiciera falta —"Lo que quieras, Donald, no se lo digas a la población"— o hacer lo propio con la vieja Europa.

En las últimas horas, ha habido una veintena más de muertos en Irán, elevándose a 65 los fallecidos desde que se iniciaron las revueltas hace un par de semanas

Trump se asemeja a aquel ajedrecista que juega una partida de simultáneas, muchos juegos sincronizados: Irán, Venezuela, Groenlandia, en estos últimos días, y no hace tanto, Ucrania, que volverá en cualquier momento, u Oriente Medio. De hecho, mantiene abiertos los frentes informativos a través de sus redes sociales muchas veces, con mensajes contradictorios los unos con los otros, pero con el claro objetivo de mantener siempre la iniciativa. Al tiempo que se ofrecía en Irán, decía que amaba al pueblo venezolano y que ya estaba haciendo a Venezuela rica y segura otra vez y reunía en la Casa Blanca a las principales petroleras del mundo, con Repsol entre ellas y el CEO, Josu Jon Imaz, entre los asistentes escogidos. Eso sin olvidar Groenlandia: "Vamos a hacer algo con Groenlandia, por las buenas o por las malas".

En las últimas horas, ha habido una veintena más de muertos en Irán, elevándose a 65 los fallecidos desde que se iniciaron las revueltas hace un par de semanas. Las escenas de ciudadanos iraníes copando las calles contra Jamenei y el régimen de los ayatolás, que se iniciaron por la grave crisis económica en que se encuentra el país, están alcanzando una envergadura importante. Se han producido incendios en 28 mezquitas y 10 edificios gubernamentales, mientras se multiplican imágenes de mujeres en las calles que se quitan el burka o el hiyab o queman imágenes de Jamenei para encender cigarrillos como símbolos de libertad. Todo va tan rápido que las predicciones se hacen casi imposibles.