Hace 2.000 años, alguien se sentó a jugar. No sabemos quién era, ni quién ganó, pero gracias a la IA, ese tablero olvidado por dos milenios acaba de contarnos sus secretos. Un fragmento de roca grabado, que ha pasado desapercibido durante mucho tiempo en los archivos del Museo Het Romeins de Heerlen, en Países Bajos, ha resultado ser un juego de mesa de la época romana.

Nadie sabía que era un juego de mesa y ahora sabemos hasta las reglas

Heerlen fue la ciudad romana de Coriovallum y en ella se han encontrado numerosos restos de esta importante época. Y uno de ellos parece ser un tablero de juego esculpido sobre piedra caliza. Este tipo de piedra era bastante común en la antigua Roma, especialmente para la construcción. Y ese es uno de los motivos por los que hemos tardado tanto en saber que estos restos eran un juego de mesa, ya que el mármol solía ser la piedra utilizada para que se conservaran mejor en el tiempo.

Aunque siempre se había sospechado que el objeto formaba parte de un juego de mesa de, aproximadamente, 2000 años de antigüedad, el patrón en su superficie era diferente al de cualquier otro tablero de juego romano conocido. El desgaste que se apreciaba en la piedra caliza de mover las fichas era una pista y descartó que se tratara de otra cosa, como el plano de construcción de un edificio.

Al no coincidir con nada conocido, al equipo de investigación de la Universidad de Leiden, liderado por Walter Crist, se le ocurrió utilizar la inteligencia artificial para que descifrara el patrón de juego. "Para examinar si el objeto pudo haber sido utilizado como tablero de juego, llevamos a cabo un análisis de uso y desgaste para identificar evidencia de juego y simulamos el juego usando inteligencia artificial (IA) en conjuntos de reglas candidatos para determinar si podíamos reproducir los patrones de desgaste", dijo Walter Crist en Antiquity.

Para descifrarlo, utilizaron el software Ludii, que enfrenta a dos agentes de IA para simular partidas y explorar todos los escenarios posibles de un juego. Los investigadores lo utilizaron para comparar los patrones de desgaste generados por las IAs —siguiendo las reglas de cerca de 100 juegos de mesa europeos, históricos y contemporáneos— con los que presentaba la piedra real.

El resultado fue revelador: varios juegos produjeron patrones que coincidían con los de la piedra de Heerlen, lo que llevó al equipo a concluir que se trata de un juego de bloqueo —como el tres en raya— en el que el objetivo es impedir completamente los movimientos del rival mediante fichas.

El hallazgo es especialmente valioso porque los juegos de bloqueo anteriores a la Edad Media casi nunca dejaron rastro arqueológico, al practicarse sobre madera o tierra. La piedra de Heerlen es una excepción única, y las simulaciones permitieron incluso reconstruir su mecánica: un jugador con cuatro piezas intentaba bloquear las dos con las que su rival comenzaba en el lado opuesto del tablero.