ÚLTIMA HORA | Sigue el minuto a minuto del conflicto Rusia - Ucrania
La guerra de Ucrania está disparando la inflación en muchos países occidentales. La gasolina, el gas o la electricidad son algunos de los principales damnificados de este incremento de los precios, pero este efecto también se percibe en la cesta de la compra. El encarecimiento de productos de primera necesidad es un hecho y, por ahora, no da señales de tregua. Según una simulación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO en inglés), los precios internacionales de los alimentos podrían incrementar desde un 8% hasta un 22%, por encima del coste actual. El informe de la FAO recuerda que tanto Ucrania como Rusia son los principales exportadores de trigo, colza o aceite de girasol, de manera que su falta de suministro tendrá repercusión en que otros países puedan proveer estos productos este año y el próximo, pero eso hará que los precios crezcan de una manera muy pronunciada.

Además, el estudio también pone el foco en el hecho de que muchos países que se encuentran en vías de desarrollo dependen de Ucrania y Rusia para disponer de trigo o aceite. En este sentido, auguran que eso puede impactar de una manera muy negativa porque el número total de personas malnutridas en el mundo podría aumentar entre 8 y 13 millones" entre el 2022 y 2023, especialmente en la región de Asia-Pacífico, el África subsahariana o el norte de África. Desde el punto de vista logístico, la organización también alerta de los riesgos que se derivan del conflicto bélico, como es la afectación o destrucción que están sufriendo algunas de las principales vías de transporte terrestres, aéreas y marítimas de Ucrania.

 

Afectación del 30% de las áreas de cultivo

Con respecto a la producción de estos alimentos, aunque la FAO afirma que las primeras estimaciones de la temporada 2022-2023 eran favorables a ambos países implicados en la guerra, el hecho que este conflicto pueda prolongarse en el tiempo "puede imposibilitar a los agricultores que puedan cuidar sus cultivos". Por eso, según sus cálculos, puede haber en torno a un 20 y 30% de las áreas de cereales, de trigo y de girasol ucranianas que no puedan sembrarse ni tampoco recoger. En el caso de Rusia, no está previsto que haya este volumen de impacto, pero sí que estiman "mucha incertidumbre" en relación con las exportaciones de estos productos teniendo en cuenta las sanciones impuestas por la Unión Europea o Estados Unidos, entre otros.

Ante esta situación, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura recomienda "hacer todo lo posible para mantener el comercio internacional abierto y, así, satisfacer la demanda nacional y mundial de alimentos y fertilizantes", así como hacer todo lo que se pueda a fin de que las "cadenas de suministro sigan plenamente operativas". En el caso de aquellos países que dependen más de las importaciones alimentarias de Ucrania y Rusia, la FAO aconseja "diversificar las fuentes de suministro de estos productos", sea a través "de otros países exportadores, con las reservas de alimentos existentes o bien incrementando la diversidad de las bases de producción nacionales". En definitiva, hacen un llamamiento a los países más afectados por estas alteraciones derivadas del conflicto a "sopesar con cuidado las medidas que pongan en marcha" y aseveran que hay que evitar las restricciones en exportaciones de productos agrícolas por la "volatilidad que comporta en los precios" y por "la limitación de la amortiguación del mercado mundial".