Jordi Gual ha sido elegido para sustituir a Isidre Fainé al frente de CaixaBank como presidente no ejecutivo. Nacido en Lleida en 1957, Gual cuenta con una brillante carrera académica que le ha permitido ganarse nombre y prestigio en el mundo empresarial. Doctor en economía por la prestigiosa Universidad de California, Berkeley, asesor económico en la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea entre 1994 y 1996 y miembro del Grupo de Asesoría Económica sobre Políticas de Competencia de la Comisión Europea entre 2002 y 2005. A partir de entonces, su reputada carrera de fondo le permitió dar el salto encabezando el servicio de estudios de la Caixa bajo la presidencia del ya fallecido Ricard Fornesa.
Gual cumple a la perfección el perfil de banquero que agrada al Banco Central Europeo (BCE). Discreto, trabajador, con proyección pública y experiencia en la Comisión Europea. Además de profesor de economía de la pionera escuela de negocios IESE y gran experto en análisis macroeconómico, Gual también es miembro de la junta directiva del Círculo de Economía, del Consejo del European Corporate Governance Institute, del Patronato de la Fundación CEDE y vicepresidente de la Fundación de Estudios Financieros. Pero a partir de ahora y con la experiencia como grado, se le asigna el reto de tomar las riendas del primer banco de España en activos en un contexto global complejo. A su lado, contará con la dirección ejecutiva del consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar.
El tándem Gual-Górtazar
El tándem Gual-Gortázar tiene por delante importantes retos marcados por la incertidumbre política y financiera y la frágil recuperación económica a escala global. La salida del Reino Unido de la Unión Europea tampoco ayuda tras haber hundido las bolsas y especialmente la cotización de las entidades bancarias. Además, el sector vive una situación difícil de gestionar con tipos de interés bajos, márgenes ajustados y grandes exigencias de los reguladores financieros.
A nivel interno, CaixaBank también debe afrontar importantes retos como son a oferta pública de adquisición (OPA) lanzada sobre el banco portugués BPI que se encuentra en su fase definitiva o la consecución de un crecimiento sostenible, entre otros. Unos objetivos importantes que ya forman parte del plan estratégico de la entidad para el periodo 2015-2018.
