El baloncesto es un juego de equipo. Es un tópico. Un poco deficiente, sin embargo, porque el baloncesto también es un deporte que permite a un jugador ser dominante y decisivo. Quizás el que más. Es la diferencia entre el baloncesto de la NBA —en torno a la estrella de cada equipo (Kobe, LeBron, Curry...)-– y el del resto del mundo. Sí, es una generalización discutible, pero viene bien para comentar las portadas de hoy. Los autores de esas primeras páginas se han enfrentado al dilema de escoger entre la fotografía de todo el equipo celebrando la copa o destacar la de algún jugador. En este caso, de la selección española, ganadora del Mundial 2019, o de su jugador más destacado, Ricky Rubio, coronado el más valioso de la final y de todo el campeonato. La misma decisión habrá sobrevolado la redacción de los titulares.

¿Cuál es la foto del acontecimiento? ¿La del equipo con la copa, que presenta el valor del trabajo en común y destaca el esfuerzo colectivo? ¿La de algún jugador o jugadores en concreto, a los cuales atribuir el liderazgo del grupo y la representación del talento del resto? El primer tipo es poco agradecido porque es siempre la misma imagen, indistinguible de otras ocasiones parecidas, con la negatividad añadida que ya ha sido vista por tantísima gente en televisiones y webs. Además, a la fuerza tiene que ser lejana. Singularizar la victoria en alguien siempre da más opciones a la emoción y la épica, a presentar un ejemplo, un ídolo, una cara.

Tópicos sudados

Da para muchas elucubraciones. La VanguardiaAra escogen la imagen de Rubio, dos buenas fotos que quizás pican el ojo más que las imágenes de grupo que aparecen en el resto de diarios de Barcelona y Madrid. Los titulares acompañan bien, especialmente el de Ara, aunque sea más literario que verosímil, pues no acaba de describir bien el juego de los nuevos campeones del mundo o, dicho de otra modo, Ricky no es Kobe. Pero está bien. La Vanguardia, en el texto, compensa la selección gráfica y juega los dos palos: España toca el cielo + Ricky Rubio y Marc Gasol convierten la selección en oro. También es verdad que uno y otro pulsan la fibra local con dos jugadores de casa.

El resto, que escogen la foto de grupo, no logran escapar a los titulares con los enfáticos tópicos sobados y solemnes: podrán utilizarse la siguiente vez que la selección española gane otro mundial en cualquier deporte. No es que estén mal —funcionan—, es que seguramente La VanguardiaAra les dedicaron un poco más de pensamiento y ofrecen así una portada menos rutinaria, menos vulgar, menos repetida —más exclusiva, más del día, más suya.

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