El Manchester City de Pep Guardiola vuelve a ser campeón. Los citizens se han impuesto al Chelsea en la final de la Copa de Liga después de unos penaltis agónico (0-0 / 4-3), en un partido que no han brillado las ocasiones de gol sino más bien la calidad individual. Segunda final de la temporada contra los de Sarri y segundo título para el City. Guardiola quiere seguir haciendo historia en el club inglés.

Con este triunfo, el City suma su sexta Copa de la Liga y es el segundo equipo británico con más títulos de este torneo. El primero es el Liverpool con 8. La final ha sido en un escenario increíble como es Wembley, un estadio mítico para Guardiola donde fue campeón de Europa con el Barça en el 2011.

El City tiene tomada la medida al Chelsea

Hace menos de 15 días, el City hizo lo que quiso con el Chelsea. Los citizens los golearon por 6-0 y dejaron clara su superioridad. Sarri no quería cometer los mismos errores y después de analizar y analizar aquel partido, la primera parte de la final ha sido completamente diferente.

Walker Sterling Manchester City Chelsea EFE

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En menos de 25 minutos, el City endosó cuatro goles, pero en estas dos semanas, el Chelsea se ha hecho fuerte. El partido ha tenido un inicio que no se había visto hasta ahora. Sólo en el primer segundo del partido, ha habido una falta a Agüero. La pelota estaba en posesión del Chelsea, el argentino ha ido a presionar y antes de que llegara ha acabado en el suelo. Pelota para el City, que una vez con ella, no se ha querido deshacer.

Se ha podido ver puro estilo Guardiola: posesiones largas y superioridad sobre el césped. Pero sólo con estas virtudes no se ganan finales. El primer tiempo no ha brillado para ser el partido más atractivo, pero no le faltaba dinamismo. Hazard ha sido la única esperanza blue y sólo una genialidad suya podía decantar el partido para el Chelsea.

El City, sin clarividencia

Los centrocampistas del City tenían problemas, movían y movían la pelota de lado en lado, pero no encontraban los espacios. Los delanteros se desesperaban ante la inoperancia de los jugadores de la línea de medios. Se ha llegado al descanso con un 0-0, con la final completamente abierta y con cierta superioridad de los de Guardiola.

Hazard Otamendi Manchester City Chelsea EFE

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En la segunda parte ha seguido la verticalidad, pero faltaba clarividencia. Le han anulado un gol en Agüero por un fuera de juego muy justo y el Chelsea tenía momentos brillantes por la inmensa calidad de Hazard. A partir del minuto 70, el partido ha entrado en una dinámica que a buen seguro que a Guardiola no le habrá gustado ni un pelo.

El partido estaba completamente roto y ha sido entonces cuando el Chelsea se ha sentido más cómodo. Sarri se frotaba las manos con lo que veía en el terreno de juego y el entrenador catalán ya estaba planificando como cambiar el partido. Hazard ha seguido intentándolo, pero si sus compañeros no están acertados, el belga no podía ganar el partido él solo.

Los 22 futbolistas no tenían lo suficiente con los 95 minutos y la final se ha ido a la prórroga. En el tiempo añadido, nada de nada. Los aficionados de ambos equipos se dejaban las gargantas para animar los suyos, pero las oportunidades de gol seguían sin existir. Los jugadores estaban fundidos físicamente y han firmado los penaltis.

Penaltis de infarto

El momento surrealista ha estado justo antes de los penaltis cuando Kepa se ha hecho daño en una jugada. Caballero estaba preparado para salir, pero entonces el exportero del Athletic ha dicho que estaba bien. En todo caso, Sarri había tomado una decisión, el cambio era una realidad. Ha estado entonces cuando se ha producido una discusión a 50 metros que ha acabado ganando el español.

Los penaltis han dictado sentencia y el resultado global ha sido de 4-3. El City gana su segundo título después de la Community Shield, donde precisamente derrotó al Chelsea, y sigue vivo en la Premier, la Champions y la FA Cup. Guardiola lo quiere conseguir todo.