Luis de la Fuente empieza a gestionar un problema que no aparece en los partes médicos ni en las ruedas de prensa. España sigue compitiendo con autoridad, pero dentro del vestuario hay jugadores que no entienden su situación. Grimaldo, Zubimendi y Eric Garcia se sienten señalados por una falta de minutos que consideran difícil de justificar.
Los tres llegaron a la concentración con argumentos suficientes para tener presencia. Zubimendi venía de ser importante en el ciclo anterior, Grimaldo de firmar temporadas de enorme producción ofensiva y Eric de ofrecer una polivalencia muy útil para cualquier seleccionador y de ser de los mejores de España en su puesto. Sin embargo, el reparto de minutos les ha dejado en una posición secundaria, casi invisible, y eso empieza a pasar factura.
Tres casos que incomodan
El caso de Zubimendi es el más sangrante. Ha sido un futbolista de confianza para De la Fuente, pero en el Mundial ha perdido peso hasta quedar por detrás de otras opciones. El centrocampista entiende la jerarquía de Rodri, pero no que su papel haya quedado reducido a esperar una oportunidad que nunca termina de llegar.
Grimaldo también tiene motivos para estar molesto. Su rendimiento ofensivo le avala, pero el seleccionador ha preferido otro tipo de lateral, más ajustado a su plan defensivo. Para el jugador, la sensación es clara: haga lo que haga en su club, su sitio en la selección nunca termina de consolidarse.
Eric Garcia, otro damnificado
Eric Garcia vive una situación parecida. Su capacidad para actuar como central, lateral o incluso mediocentro parecía darle ventaja en una convocatoria larga, pero la realidad ha sido distinta. De la Fuente apenas ha contado con él y el jugador empieza a asumir que su perfil no es prioritario para el técnico.
La relación no está rota oficialmente, pero sí tocada. Ninguno de los tres quiere generar ruido mientras España siga viva, pero en sus entornos ya se habla de un enfado y de una sensación de malestar. Si la situación no cambia, sus futuras convocatorias pueden quedar en peligro. De la Fuente mantiene su bloque de confianza y, cuando un jugador queda fuera de ese círculo, regresar suele ser mucho más difícil que entrar por primera vez en un grupo que ya funciona. Para ellos, el problema no es solo no jugar, sino comprobar que el seleccionador ya no los mira igual en los momentos decisivos.
