Luis de la Fuente ha terminado el Mundial completamente rendido a Ferran Torres. El delantero fue decisivo cuando España más lo necesitaba y marcó ante Argentina el gol que entregó el título en la prórroga. Su capacidad para aparecer en el momento más importante refuerza una confianza que el seleccionador siempre mantuvo y que ahora también puede beneficiar directamente al Barça.
Ferran entra en su último año de contrato y su futuro sigue abierto. En el Barça saben que una renovación exigiría esfuerzo económico y que Hansi Flick no lo considera indiscutible. Por eso, si llega una oferta importante, la puerta de salida continuará abierta. La diferencia es que después del Mundial el club considera que ya no puede negociar por una cifra baja.
De la Fuente siempre ha defendido al delantero
El seleccionador ha confiado en Ferran incluso cuando su situación en el Barça era más complicada. Para De la Fuente es uno de los atacantes que mejor interpreta lo que necesita España como lo es por su profundidad, movilidad, presión y facilidad para llegar al gol. La final terminó de justificar esa apuesta. Cuando el partido estaba bloqueado, Ferran apareció para marcar el tanto más importante de su carrera.
Ese gol cambia también su valoración en el mercado. El PSG lleva tiempo siguiendo su situación y el Barça sabe que el club francés puede convertirse en una salida real. Antes del Mundial se podía discutir una operación inferior, pero ahora los culés quieren aprovechar su condición de campeón y héroe de la final para elevar el listón hasta un mínimo de 50 millones de euros.
El Barça fija un precio mínimo
La situación contractual obliga a tomar una decisión. Ferran puede marcharse gratis dentro de un año si no renueva, por lo que este verano representa la última gran oportunidad para conseguir un traspaso importante. Aun así, el Barça no quiere regalarlo. Su Mundial, la confianza de De la Fuente y especialmente el gol contra Argentina son argumentos que fortalecen la posición negociadora del club ante cualquier interesado.
El PSG aparece como el destino que puede asumir ese precio y ofrecerle un papel importante. En el Barça mantienen claro el escenario: si Ferran continúa, será una pieza útil, pero no tiene garantizada la titularidad. Si sale, deberá hacerlo dejando una cantidad relevante. Después de decidir el Mundial para España, los 50 millones se han convertido en la referencia mínima que los culés quieren colocar sobre la mesa en cualquier negociación que pueda abrirse durante este verano.
