La decisión de Hansi Flick de apartar a Héctor Fort en el pasada mercado no fue improvisada ni fruto de un calentón puntual. En el cuerpo técnico del Barça llevan tiempo convencidos de que el problema del canterano no es futbolístico, sino de comportamiento. Y es que, pese a su enorme talento, Flick considera que Fort no cumple con lo que exige a un profesional para formar parte del primer equipo.
En el club siempre hubo mucha fe puesta en él. Desde categorías inferiores se hablaba de un lateral con condiciones especiales y una capacidad técnica más que suficiente para asentarse en la élite. Sin embargo, esa confianza se habría ido erosionando por una serie de problemas con una vida desordenada y una falta de disciplina que terminó colmando la paciencia del entrenador alemán.
Flick no duda del talento, pero sí de la profesionalidad
Flick no cuestiona el nivel de Héctor Fort. Reconoce que tiene calidad de sobra para jugar en el Barça y competir por un puesto. Pero el técnico entiende que el fútbol de élite exige una dedicación absoluta, especialmente en un club con tanta exigencia. Y Fort, a día de hoy, no asume ese compromiso que tanta falta le hace.
En el vestuario se percibía que no estaba completamente centrado. Para el alemán, permitir unos comportamientos poco profesionales sería enviar un mensaje equivocado al grupo. Por eso tomó una decisión drástica y lo envió cedido para que volviera hecho un hombre y un profesional con todas las letras.
O cambia, o no vuelve al primer equipo
Flick no le ha cerrado la puerta de manera irreversible a Fort. Le ha trasladado que, si corrige su comportamiento y demuestra una actitud mucho más seria, su regreso será una opción. Pero mientras mantenga ese estilo de vida, no contará con él. Además, el técnico considera que ahora mismo sería una mala influencia para el vestuario. Flick quiere un grupo comprometido y profesional, y entiende que Fort no encaja en ese perfil en este momento.
En el club se lamenta la situación, porque el talento está ahí y no es fácil encontrar laterales con esa proyección. Pero también asumen que la decisión era necesaria. La realidad es que Flick no se equivocó. Ha priorizado el orden, la disciplina y el mensaje colectivo por encima del nombre propio. Así pues, el futuro de Héctor Fort en el Barça depende únicamente de él y del día que decida tomarse el fútbol como lo que es, una oportunidad única.
