Anthony Gordon ha necesitado un solo entrenamiento completo con sus nuevos compañeros para convencer a Hansi Flick de que puede entrar directamente en el once del Barça. El extremo inglés llegó este verano procedente del Newcastle y, después del Mundial, adelantó incluso su regreso para comenzar a trabajar antes de lo previsto. Flick llevaba meses pidiendo un atacante de este perfil.
Lo que más ha impresionado al técnico no es únicamente su velocidad. Gordon entiende cuándo saltar a la presión, persigue al lateral rival y mantiene intensidad incluso después de perder el balón. Esa energía permite al Barça defender hacia delante y, sobre todo, libera a Lamine Yamal de una parte del desgaste que normalmente asume el extremo contrario.
Gordon puede hacer todavía mejor a Lamine Yamal
Gordon puede convertirse en el complemento que Flick buscaba para Lamine. Mientras el español recibe abierto y necesita libertad para desequilibrar, el inglés acepta hacer recorridos largos, atacar la espalda y presionar sin descanso. No necesita monopolizar posesiones para influir, algo fundamental en un ataque que inevitablemente seguirá girando alrededor de su estrella.
Su presencia también cambia el comportamiento de los laterales rivales. Si Gordon amenaza constantemente el espacio desde la izquierda, la defensa no puede bascular de forma agresiva hacia Lamine. Pedri gana además otra línea de pase vertical y el Barça consigue amplitud real en ambos costados. Para Flick, esa complementariedad vale tanto como cualquier cifra de goles o asistencias.
Flick quería exactamente este tipo de extremo
El técnico alemán había pedido más velocidad y agresividad tras pérdida, dos características que Gordon aporta desde el primer día. Su temporada anterior con el Newcastle confirmó también que puede producir en área rival, ya que terminó con 17 goles entre todas las competiciones. El Barça invirtió una cantidad importante precisamente porque no buscaba únicamente profundidad de plantilla, sino un atacante preparado para asumir responsabilidad inmediata.
Hansi Flick todavía deberá comprobar cómo responde dentro del sistema durante los amistosos, pero su primera impresión ha sido contundente. Gordon parte con opciones reales de titularidad porque ofrece aquello que más puede ayudar a Lamine a base de trabajo sin balón, presión, ruptura y capacidad para fijar atención en la banda contraria. El inglés no ha llegado para acompañar desde el banquillo, sino para construir una sociedad ofensiva con el futbolista más determinante del equipo. Si mantiene esa intensidad, Flick ya tiene decidido que será difícil sacarlo del once. Además, su disposición para trabajar sin balón encaja con la exigencia que Flick considera imprescindible para competir en Europa.
