Nueva derrota dolorosa del Espanyol, esta vez contra un Real Madrid que, con más oficio que brillantez, se ha impuesto gracias a un doblete de Vinícius (0-2). Los hombres de Manolo González ya suman 17 partidos consecutivos sin ganar, acercándose cada vez más al precipicio del descenso. En una jornada en que casi todos los equipos de la parte baja no han puntuado, tenían una oportunidad de oro para distanciarse de la parte baja, pero se ha vuelto a ver un equipo blanquiazul impotente e insuficiente.

Paralelamente, el conjunto blanco suma tres puntos que sirven para no ceder matemáticamente la Lliga al Barça y alargar sus mínimas esperanzas. Eso sí, si la semana que viene no ganan en el Spotify Camp Nou, claudicarán de forma definitiva. Así pues, se espera un Clásico cargado de tensión que puede acabar con una gran fiesta blaugrana.

Vinícius, celebrando un gol contra el Espanyol / Foto: Carlos Baglietto

Intensidad sin goles

Desde el primer minuto, se ha visto que hoy tanto el Espanyol como el Real Madrid no tenían intención de negociar nada. A pesar de que ambos equipos no viven su mejor momento, ambos estaban obligados a ganar. Los pericos para revivir y empezar a alejarse del descenso de una vez por todas, mientras que los madrileños para no claudicar definitivamente de la lucha de la Liga. Esto ha propiciado una intensa batalla en la que los locales han salido con valentía, embotellando por momentos a un Madrid que tampoco estaba incómodo, buscando su oportunidad al contragolpe.

En estos contextos es de las pocas veces que ha funcionado el equipo de Arbeloa durante la temporada. Así y todo, las primeras ocasiones han sido del Espanyol, pero quien más ha rozado el gol ha sido Vinícius, con un remate al palo en el minuto 8 que ha dejado helado un RCDE Stadium que unos minutos más tarde ha estallado por una tarjeta roja directa a Omar El-Hilal que desde un primer momento parecía rigurosa. Después de minutos de incertidumbre, el VAR ha llamado al monitor Gil Manzano, que solo ha necesitado una repetición para corregir su decisión.

Vinícius y El-Hilal se las han tenido constantemente durante la primera parte / Foto: Carlos Baglietto

La rectificación ha sido celebrada casi como un gol para la parroquia perica, que ya se sentía nuevamente perjudicada por un Gil Manzano con muchos malos recuerdos para el conjunto catalán. Otro de los focos que ha tenido el partido ha sido la lucha constante que ha librado Vinícius con El-Hilal y la afición blanquiazul. El brasileño ha acabado por momentos descentrado, anulado totalmente en ataque, a pesar del poste de los primeros compases. Así, el Espanyol no sufría en defensa, pero tampoco acababa de inquietar a Lunin. La única vez que ha estado cerca del gol ha sido en la última jugada antes del descanso, a la salida de un córner que ha estado a punto de coger desprevenido al portero ucraniano.

Vinícius silencia el RCDE Stadium

La cosa, sin embargo, ha cambiado en la segunda parte. El Real Madrid ha salido mandando más con el balón y ha aparecido también el talento de Vinícius. El 7 blanco ha dejado sentados a dos defensas pericos con un recorte dentro del área y ha batido a Dmitrovic con una definición quirúrgica. El gol del brasileño ha sido un jarro de agua fría para un Espanyol que ha vuelto a ser víctima de una nueva genialidad del brasileño unos minutos más tarde.

Vinícius ha asumido el peso del equipo y ha acabado transformando una nueva diana espectacular, con un disparo que ha entrado por la escuadra izquierda de la portería blanquiazul, imposible para Dmitrivovic. El segundo gol del 7 blanco ha enmudecido por completo un RCDE Stadium que se ha resignado a encajar su 17ª derrota consecutiva. La próxima oportunidad para revivir será en el campo del Sevilla, un duelo que se presume a vida o muerte en la lucha por salvarse.