El Real Madrid salió muy tocado de Da Luz y no solo por el resultado. El partido ante el Benfica dejó varias actuaciones señaladas, pero una de las que más preocupación generó dentro del vestuario fue la de Fede Valverde. El uruguayo estuvo muy lejos de su nivel habitual, desacertado con balón, lento en las ayudas y con una sensación constante de desidia que desesperó tanto al cuerpo técnico como a sus propios compañeros.

Desde el banquillo, uno de los que vivió el partido con mayor frustración fue Dani Carvajal. El capitán, muy activo en su rol de líder, no ocultó su enfado ante lo que estaba viendo sobre el césped. Valverde, normalmente ejemplo de sacrificio y despliegue físico, fue esta vez todo lo contrario, y eso encendió las alarmas en un vestuario que sabe que no puede permitirse desconexiones de ese calibre en citas europeas.

Un partido que colmó la paciencia

Durante el encuentro, Valverde perdió balones impropios, llegó tarde a varias acciones defensivas y no logró imponer el ritmo que suele caracterizarle. El Benfica encontró espacios por su zona y castigó al Madrid una y otra vez. La imagen del uruguayo caminando en algunas fases del partido desesperó a muchos, a pesar de que salvó, sobre la línea, un gol de los portugueses.

Fede Valverde

Carvajal lo detectó rápido. La sensación era la de un equipo que necesitaba una reacción que nunca llegó. Para un capitán que ha ganado todo con el Madrid, este tipo de actuaciones no son negociables, y menos en un escenario europeo y por parte de un peso pesado como Fede.

Carvajal tira de galones tras el partido

Una vez finalizado el encuentro, Dani Carvajal ejerció como capitán. Según fuentes cercanas, el lateral habló directamente con Fede Valverde y le dio un toque de atención claro y contundente. Se trata de un tirón de orejas en privado, recordándole que con su rol y jerarquía no puede permitirse repetir una actuación así. El equipo necesita al mejor Valverde, no a una versión sin gana de jugar. Carvajal entiende que el uruguayo es una pieza clave y uno de los líderes del presente y del futuro del Madrid, por lo que verlo con actuaciones de este tipo duelen mucho en el club.

En el vestuario hay confianza en que Valverde reaccionará. Siempre lo ha hecho. Pero el aviso ya está dado. En el Real Madrid no basta con el nombre ni con el pasado reciente. La exigencia es diaria, y los capitanes se encargan de recordarlo.