Hacienda ha decidido endurecer las sanciones para los contribuyentes que presenten la declaración de la renta fuera de plazo a partir de la campaña de 2025. El objetivo declarado es el de incentivar que la renta se presente a tiempo, evitar retrasos voluntarios y reducir la práctica de esperar a que sea la propia Administración la que detecte errores u omisiones.
El cambio afecta tanto a quienes presentan la declaración tarde de forma voluntaria como a quienes lo hacen después de recibir un requerimiento de la Agencia Tributaria. Además, las nuevas medidas no solo se aplican a declaraciones con resultado a pagar, sino también a aquellas que salen a devolver, algo que sigue sorprendiendo a muchos contribuyentes, que no esperan que tenga cosecuencias.
Recargos más altos si se presenta tarde sin requerimiento
La primera gran novedad está en los recargos por presentar la renta fuera de plazo sin requerimiento previo. A partir de ahora, Hacienda aplica un recargo del 1% inicial, al que se suma un 1% adicional por cada mes completo de retraso. Es decir, cuanto más se retrasa la presentación, mayor es el recargo de forma automática.

Si el retraso supera los 12 meses, el recargo pasa a ser del 20%, al que además se añaden intereses de demora. Este sistema es más duro que el anterior, donde los recargos eran más escalonados y progresaban de forma más lenta, lo que hacía menos costoso retrasar la declaración. Este cambio busca penalizar claramente a quienes, aun sabiendo que deben presentar la renta, deciden dejar pasar el plazo sin actuar y complican las cosas a Hacienda.
Multas muy severas si Hacienda actúa primero
El escenario es mucho peor si es Hacienda quien mueve ficha antes. Si el contribuyente recibe un requerimiento oficial antes de presentar la declaración, la infracción puede considerarse grave. En estos casos, la sanción puede oscilar entre el 50% y el 150% de la deuda tributaria, especialmente si la Agencia Tributaria aprecia ocultación de datos, falta de colaboración o reincidencia. Es decir, el castigo puede llegar a superar con creces el importe que inicialmente se debía pagar.
Además, incluso las declaraciones con resultado a devolver no se libran de sanción si se presentan fuera de plazo. En estos casos, la multa es de 100 euros, que se eleva a 200 euros si ha habido requerimiento previo. Desde Hacienda justifican este endurecimiento como una forma de mejorar la puntualidad, reducir errores y aumentar la recaudación, dejando claro que retrasar la declaración ya no es una estrategia sin consecuencias. Así pues, presentar la renta fuera de plazo sale ahora más caro que nunca.