Arthur Melo no quería abandonar el Barça. El futbolista brasileño, quien formará parte de la plantilla de la Juventus a partir del próximo curso, pretendía seguir su carrera en el Camp Nou con el fin de triunfar vestido de blaugrana. El club, sin embargo, llevó a cabo una operación para cuadrar cuentas y lo envió a Turín a cambio de Miralem Pjanic.

El traspaso se cerró el 29 de junio y, desde entonces, Arthur se ha convertido en una pieza totalmente intranscendente para Quique Setién. El interior no participó en los partidos contra el Atlético de Madrid, el Vila-real, el Espanyol, el Valladolid, el Osasuna y el Alavés y, además, vio cómo Riqui Puig, del filial, le pasaba por delante. Que las cámaras lo pillaran bostezando en el Estadi tampoco lo ayudó de cara al público.

Quizás por este motivo, este miércoles el brasileño compartió una publicación nada casual en su cuenta de Twitter: imagen de él dando toques con una pelota y mensaje envenenado, "una pasión que nunca me quitarán".

La historia de Arthur será una de aquellas que se recuerdan. Fichado hace dos temporadas con la etiqueta de "Xavi brasileño", el ex de Gremio se marcha habiendo ofrecido un rendimiento más que convincente pero poniendo de manifiesto que, lejos del césped, quizás no ha sido tan profesional como tocaba. Sea como fuere, nadie esconde que su venta está más ligada a intereses económicos que deportivos.

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