La polémica de los Ninots Mironians, considerados por el Institut de Teatre de Barcelona "patrimonio y testimonio de la escena catalana", no tiene fin y abre un nuevo capítulo. Después de que el Ayuntamiento de Mont-roig del Camp admitiera este martes que los destruyó siguiendo las órdenes de los herederos de Joan Miró en 2011, ElNacional.cat ha podido hablar este miércoles con un testigo que asegura que las figuras no fueron eliminadas hasta al menos una década después. En algún momento quedaron aparcados en el punto limpio municipal ubicado en unos terrenos municipales que en 2024 pasaron a manos de la surcoreana Lotte Materials Energy, que tiene previsto levantar una fábrica. El testigo, de quien se preserva el anonimato por miedo a represalias, ha revelado que los muñecos estaban en un edificio dentro del recinto, donde "se estaban pudriendo". "La construcción tenía las ventanas rotas, entraban pájaros que hacían nidos; además estaba lleno de ratas: aquellos muñecos estaban muy descuidados", añade. En cuanto a la destrucción, asegura que, si han sido eliminados, probablemente se les habrá tratado como material voluminoso, como se hace con los muebles. Cree que habrían sido lanzados en contenedores para objetos grandes y trasladados a un vertedero de Tivissa, de la empresa Gestió i Recuperació de Terrenys SA. "Pueden estar enterrados en la montaña", opina la fuente.
ElNacional.cat ha tenido acceso este martes al expediente sobre los Ninots después de hacer una petición de acceso a la información pública que confirma otros detalles de lo que ha pasado. En su respuesta, el Ayuntamiento reconoce que no existe más documentación que la que ha hecho pública este diario: la resolución de la junta de gobierno acordando que se retiraran los muñecos del lugar donde estaban expuestos; la petición de Successió Miró para que se retiraran y se eliminaran, y la orden de trabajo firmada por el alcalde para que los muñecos se trasladaran a un almacén municipal. Así pues, la destrucción que ha confesado el consistorio se habría hecho sin ningún informe técnico ni memoria justificativa. Es un paso esperable, teniendo en cuenta que la destrucción afectaba unos bienes financiados con dinero público (unos 1,5 millones de pesetas en 1993) en el marco del Año Miró hace más de 30 años. Las personas que impulsaron la creación de los muñecos aseguran que tenían el visto bueno de la familia en aquel momento, en concreto de la hija y la viuda de Miró. Además, en la memoria oficial del centenario figuraban fotos de las piezas y, en un escrito del alcalde de aquel momento, se agradecía el apoyo de la familia Miró a todos los actos que se habían organizado en el pueblo.
Acciones legales
La polémica estalló la semana pasada después de que un grupo ecologista advirtiera que los Ninots podrían haber sido destruidos. El consistorio, a preguntas de este medio, se negó a informar. Posteriormente, ElNacional.cat tuvo acceso a los documentos que revelaban un pacto entre el alcalde socialista, Fran Morancho, y los sucesores de Miró para retirar y eliminar los ninots. Esta revelación generó la reacción política de ERC y Junts de Mont-roig, que reclamaron explicaciones. Cuatro días después, el Ayuntamiento admitía en un comunicado la destrucción de los ninots, justificándola porque en aquel momento estaba negociando la apertura de la Fundació Mas Miró en el pueblo. Los herederos de Miró también hicieron un comunicado apoyando a las personas que en 2011 retiraron los ninots para destruirlos siguiendo sus órdenes. Según ha podido saber ElNacional.cat, este conflicto podría llegar a los juzgados porque la entidad ecologista L'Escurçó ha anunciado que prepara acciones legales.
