Este miércoles, el Teatro Borràs acoge una nueva temporada de La Presència, la obra que la temporada pasada ya cautivó al público en La Villarroel. El montaje recupera su atmósfera inquietante para adentrar al espectador en una historia que se sitúa en una masía familiar, donde Ernest y Sandra se han reunido para acompañar a su padre, Climent, en sus últimas horas de vida. Con ellos también está Miki, la pareja de Sandra, y poco después llega la médica del CAP para visitar al enfermo, que, al cabo de pocos minutos, muere. A partir de este momento, en plena noche de tormenta, los fenómenos inexplicables se multiplican y el escepticismo y la fe chocan entre los presentes. Lo que empieza como un posible misterio paranormal acaba haciendo aflorar tensiones, secretos y verdades escondidas: entre los hermanos, dentro de la pareja e incluso con la médica, que revela un pasado de Climent que ninguno de ellos conocía. En esta reposición, además, hay un cambio destacado en el reparto: Mar Ulldemolins asume el papel que en el estreno interpretaba Nausicaa Bonnín. Hablamos con los actores sobre el regreso de la obra, sobre cómo han revisitado los personajes y sobre cómo se construye en escena esta presencia tan misteriosa como incómoda.

Estrenasteis La Presencia en La Villarroel, y ahora volvéis, pero en el Teatro Borràs. ¿Es debido al éxito que tuvisteis?
Pau: Sí, la verdad es que fue muy sorprendente para todos. Cada día estaba lleno y fue una fiesta.

¿Por qué crees que funciona tan bien?
Pau: Partiendo del texto que han parido Sixto Paz junto con Carmen Marfà y Yago Alonso, hay algo de esta estructura y de esta obra que funciona. Sí, y teníamos muchas ganas de ver hasta dónde empatiza el público con el miedo en directo porque es verdad que estamos muy acostumbrados al mundo del cine; pero en el mundo del teatro, el miedo es complicado de creértelo, y por eso han utilizado tanto la comedia y la verdad es que chuta bastante.

El actor Pau Roca en una escena de 'La Presència'

¿Por qué habéis decidido repetir?
Pau: En mi caso es porque nos lo pasamos tan bien haciéndola y también durante la gira. Es una obra complicada y con poco que haces es muy agradecida. La tenemos muy bien armada.

Marc: Yo no la tengo agotada.

Originalmente, salía Nausicaa Bonnín y ahora la sustituyes tú, Mar. ¿Ya la habías visto?
Mar: Yo la había visto en La Villarroel y me gustó mucho. Y después, además, la he visto de bolos también, cuando ya sabía que tenía que sustituir a Nausicaa.

No es muy habitual que se hagan thrillers en el teatro. ¿Cómo se combinan el género de thriller y la comedia?
Pau: La verdad es que en los ensayos era muy divertido intentar convencer a tu compañero de que tú te estás creyendo que quizás hay un fantasma. Pero en ningún momento estamos queriendo hacer comedia. Lo que intentamos es convencer al otro de que nuestra teoría como personaje es real. Y es bastante ridículo.

Marc: Había tres capas. Lo que yo me creo o no me creo, lo que los personajes se creen o no se creen, y además pensabas, y la gente que lo esté mirando se lo creerá o no se lo creerá. Y después viene la gente, se ríe y dices: “ahora ya no me preocupo tanto”.

Una escena de 'La Presència'

¿Hay margen para la improvisación?
En general, no. Si improvisamos es porque hemos fallado en algún momento.

De los cuatro, el que está más habituado a hacer comedia eres tú, ¿Marc?
Marc: Llevamos muchos años ahora todos haciendo comedia. Tú también has hecho unas cuantas. Sí, hemos hecho todos. Porque me ves más en la tele, haciendo el número.

Hablemos del gag del cruasán y de estos veinte años de Polonia.
Marc: Yo he estado quince años. Pero ahora voy menos.

¿Te esperabas este éxito del gag del croissant?
Marc: No, es una cosa que es rara...

¿No te gusta hacer estos gags?
Marc: No, no, no, es una tontería, no, no, porque en estos gags se explican ciertas cosas y a veces estás de acuerdo o no estás de acuerdo, pero como trabajas y lo haces, están muy bien escritos.

El actor Marc Rodríguez en 'La Presència'

Volvamos a la obra de teatro. ¿Qué aspectos de vuestros personajes os han llamado más la atención y con qué os sentís más identificados, de vuestros personajes?
Mar:
Que no se cree mucho las llamadas del más allá y todas esas cosas, básicamente.

¿Qué quieres decir, cómo es tu personaje?
Mar: Es una chica muy escéptica con temas del más allá y es muy práctica; ella va a lo que va, pero después la situación también la supera un poco y tiene que estar todo el rato intentando disimular lo que le está pasando. Está todo el rato con la lucha de no mostrar las emociones.

Pau: Ernest está cuidando a su padre en la montaña; están allí perdidos en una casa y entonces Sandra viene con Miki a cuidar al padre. Ellos dos son hermanos. Y yo estoy en un muy mal momento vital porque lo he dejado con la pareja, ya que tengo una crisis existencial, la crisis de los cuarenta. Y cuando empieza a suceder todo esto, seguramente se agarra mucho más a todo aquello sobrenatural porque lo necesita. Necesita encontrar respuestas tanto en las terapias como en el más allá. Está mucho más abierto que Sandra, y por eso chocan.

Cuando la hacíais en La Villarroel, ¿observasteis alguna reacción del público que no os esperarais?
Pau: Fue muy chulo, porque cuando la ensayas no tienes ni idea de dónde empatizará la gente y dónde reirán. Y a mí lo que más ilusión me hacía era cuando reían del miedo, los nervios. Cuando notas que están riendo porque están pasando nervios. Me acuerdo de un día que, en un susto, un espectador entró dentro de escena porque se asustó; estaba en primera fila y se levantó y dijo: “¡Ay, Dios mío!” Y volvió a sentarse. Fue maravilloso.

Marc: Recuerdo una anécdota. Fue muy fuerte. De repente, las luces empezaron a parpadear. Pero mucho, mucho, mucho, pero mucho, en momentos que, como había cosas de luces de la función que estaban preparadas, que dices, es que si sigue esto así, no tendrá efecto lo que vendrá de luces. Entonces teníamos que parar, pero es que nos pasó cuatro veces.

Pau: Y después esto del tema de la oscuridad. Cuando se hace oscuro, la gente mayor somos como los coles cuando van al teatro. Sí, con una media de sesenta años empezaban a hacer uuuuhhh.

Anna Sahun y Pau Roca, parte del elenco de 'La Presencia'


¿Es una obra de teatro que es puro entretenimiento o el público se va a casa reflexionando sobre algo en concreto?
Pau: Mira, una de las cosas más bonitas que nos ha pasado es que evidentemente, la gente sale habiéndoselo pasado muy bien, y habiendo vivido la experiencia del miedo, de la comedia, pero mucha gente nos habla de los temas que hay en la obra, que tienen que ver con la crisis existencial, con la pareja, con la maternidad, con la presencia (que quiere decir cómo estás por los tuyos, por la gente que quieres). Había muchos temas que nos sorprendía mucho que la gente lo remarcase. Quiero decir que hacemos entretenimiento, pero al final estamos hablando de temas potentes.

Cuando terminéis ‘La Presència’, ¿qué otros proyectos tenéis?
Pau: Haremos un proyecto que se llama La Promesa, (también con Marc y en el Teatre Borràs), casi justo al terminar 'La Presència' al cabo de dos semanas. Es una comedia y nos apetece mucho.

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