Ni guerras, ni hambre, Ayuso desvela la razón que alienta la inmigración: "Los pobres tienen móvil"

Hay políticos que atribuyen la inmigración a las guerras. Otros, a la pobreza, a las crisis climáticas o a las desigualdades globales. Pero Isabel Díaz Ayuso tiene una teoría muy diferente que ha revolucionado las redes sociales y ha buscado explicaciones en una dimensión casi metafísica de los movimientos humanos. La presidenta de la Comunidad de Madrid tiene otra hipótesis. Y cabe dentro de un bolsillo. Así lo soltó cuando visitó el martes el programa Espejo Público dispuesta a hablar de inmigración. Y cuando Ayuso decide hablar de un tema, a menudo acaba regalando material para días enteros de tertulias, memes y programas de zapping. Esta vez no fue diferente. "Tenemos un problema de gran orden mundial con los movimientos migratorios", empezó diciendo. Hasta aquí, nada fuera de lo normal. Pero la explicación que vino después fue más singular. "Hoy, en el Tercer Mundo, prácticamente todo el mundo tiene un teléfono móvil, aunque sean extremadamente pobres", afirmó Ayuso. Según su razonamiento, estos dispositivos permiten a millones de personas observar cómo se vive en Europa y concluir que vale la pena arriesgar su vida para ir allí. "Con un teléfono móvil ven que sus hijos y ellos, en dos horas, en tres días o en una semana de travesía, aunque se jueguen la vida, su vida cambiará", añadió la presidenta madrileña. La conclusión parecía clara: detrás de los movimientos migratorios no habría tanto las guerras, la miseria o la persecución política como la posibilidad de hacer scroll y descubrir que en otros lugares se vive mejor.

Las imágenes fueron rápidamente recuperadas por Malas lenguas, el programa de RTVE presentado por Jesús Cintora, donde varios colaboradores cuestionaron el planteamiento de la presidenta madrileña. Una de las intervenciones más comentadas resumió la crítica con una frase contundente: "Yo creo que el problema lo tiene Ayuso con el reconocimiento de los derechos humanos".

El móvil facilita, no crea la necesidad

La teoría de Ayuso tiene argumentos a favor y partidarios que comparten sus tesis, fundamentadas sobre todo en el dato de que en África, la penetración de los móviles llega al 80% de la población, a pesar de que menos de dos hogares de cada diez tienen acceso a internet. De hecho, el Banco Mundial estima que unos 2.600 millones de personas continúan sin acceso a internet, especialmente en las regiones más pobres del planeta. Además, décadas de estudios sobre migraciones sitúan las causas principales en factores estructurales como la desigualdad económica, los conflictos armados, la persecución política, la inestabilidad institucional, la falta de oportunidades o los efectos del cambio climático. Según ACNUR, los teléfonos móviles se han convertido en "herramientas clave para la seguridad y la movilidad" de migrantes y refugiados, pero a pesar de que el móvil puede facilitar información, contactos o rutas, no crea la necesidad de migrar donde no existe conflicto, persecución o violación de los derechos humanos, porque lo que difícilmente hace es provocar una guerra civil, arruinar una cosecha o generar una hambruna generalizada, que es lo que impulsa a millones de personas a abandonar sus países. 

La inmigración, según Ayuso

Pero lo más interesante de las palabras de Ayuso quizás no es la explicación en sí misma, sino cómo encaja dentro de un discurso más amplio que hace años que construye. La presidenta madrileña lleva tiempo defendiendo que el principal problema no es la inmigración en sí misma, sino lo que considera una falta de control por parte del Gobierno. En diferentes intervenciones, ha denunciado un supuesto "descontrol absoluto" en las fronteras y ha asegurado que la inmigración irregular está "reventando los servicios públicos" y generando problemas de convivencia. También ha acusado al ejecutivo de Pedro Sánchez de favorecer deliberadamente una inmigración irregular masiva para saturar los servicios públicos y provocar tensiones sociales.

En los últimos meses ha ido aún más allá. Ha recurrido judicialmente diversos planes de regularización de inmigrantes impulsados por el gobierno central al considerar que podrían provocar un colapso de los servicios públicos madrileños. Hace solo unos días, calificó una regularización extraordinaria como una manera de "importar pobreza masiva", una expresión que desencadenó una intensa polémica política. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, lamentó las declaraciones de Díaz Ayuso "en las que define el procedimiento de la regularización extraordinaria de migrantes como que importaremos pobreza masiva", en contra de lo que "el Papa apoya". Saiz le preguntó a Ayuso si en su encuentro con el Papa en el Vaticano le ha explicado "por qué se opone a este procedimiento, que lo que busca es dar derechos y dignidad a personas que ya viven en nuestro país".

Sin embargo, Ayuso también ha protagonizado polémicas por declaraciones en las que asociaba determinados perfiles migratorios con problemas de convivencia o dificultades de integración. En una ocasión llegó a afirmar que la inmigración procedente de los países hispanoamericanos "no es inmigración" porque comparte lengua y cultura con España, diferenciándola de otros orígenes que, según ella, podrían presentar una integración más complicada.