El nuevo festival que impulsa el Cruïlla, el Ressons Penedès, ha desgranado este viernes la programación de la primera edición, que tendrá lugar del 28 al 30 de abril en una veintena de bodegas y espacios patrimoniales del Alt Penedès. Entre los artistas que configuran el cartel del viernes hay nombres como Els Catarres y Joan Dausà, Ginestà o Joan Miquel Oliver, que darán paso a artistas como Els Pets, Soleá Morente, Las Migas, Iván Ferreiro, Enric Montefusco, Roger Mas, Quico Pi de la Serra, Marc Sarrats o Dàmaris Gelabert el sábado. El certamen cerrará con Amaia, 31 Hambre, La Fúmiga, Judit Neddermann, Pol Batlle y Rita Payés, Mazoni, Joan Colomo, Delafé o Xiula. El certamen tiene un presupuesto de 1,5 millones de euros y prevé vender entre 20.000 y 30.000 entradas.

Un festival transversal

El festival llegará a quince bodegas y seis espacios naturales y patrimoniales como una iglesia, un pueblo medieval, un santuario, un piélago, un bancal o el local de ensayo de los Castellers de Vilafranca, Cal Figuerot. Algunos de los 32 conciertos, algunos de los cuales serán dobles, serán al aire libre y otros se ofrecerán en el interior de bodegas o cavas. La programación busca llegar a varios géneros y quiere ofrecer propuestas para todos los públicos. También picará el ojo a la danza y la comedia. Según Gerard Birbe, director del Ressons, se ha intentado gestar un festival "transversal estilísticamente" con artistas destinados a varias franjas, con variada oferta de público "de todas las edades, desde los adultos en los más pequeños pasando por los jóvenes, que son los que empujan hacia el futuro".

Joan Miquel Oliver es uno de los artistas que participará de la primera edición del Ressons Penedès / Foto: Pere Joan Oliver

Un modelo líquido

Los conciertos del Ressons Penedès tendrán lugar en tres espacios diferentes. Hay dos que tienen un aforo que permite alcanzar las 3.000 personas de público; una segunda tipología que oscila entre las 500 y las 1.000 localidades y una última de pequeño formato –con dieciséis espacios- de entre 100 y 300. Inicialmente, cuando se empezó a dibujar el proyecto, el Cruïlla buscaba una campa que pudiera acoger a mucha gente. "Nos dimos cuenta, de que el ecosistema no quería una campa, sino mostrar su patrimonio y visualizamos otro modelo de festival que incluía no un único espacio, sino muchos, que trajeran miles de personas a toda una comunidad", ha explicado Jordi Herreruela, director del Cruïlla. Para Herreruela, el Ressons Penedès es un modelo "líquido" que aguanta un pequeño formato o uno de más grande y espera que, edición tras edición, vaya creciendo. El nuevo certamen sigue así la estela del Cruïlla DO Terra Alta, en el que el festival saldrá por primera vez de la demarcación de Barcelona los días 22 y 23 de abril.