Amaia Romero tiene un rollo especial. Será porque nos cae simpática, porque es o se hace la ingenua, porque nos comió la cabeza con su fascinación por los aspersores o por el single etéreo con que se presentó en el mundo una vez independizada del programa que la ha hecho famosa, pero hace que todo parezca de algodón de azúcar y colores pastel. Y obviamente eso es lo que pasó en el Festival Jardins de Pedralbes donde el sábado 1.700 personas notaron cómo les temblaban las piernas con los temas del primer disco de la ganadora de Operación Triunfo.

Rodeada de flores y acompañada de su piano o de una guitarra, Amaia desplegó todo su repertorio en un escenario que parecía sacado de una película Disney. No sé si recordáis la versión de Peter Pan que se publicó en el 2003, pero uno de los fragmentos más emotivos de la película era sin duda el baile de Peter y la Wendy, interpretados por Jeremy Sumpter y Rachel Hurd‑Wood, rodeados de hadas. Sentada en el anfiteatro esta escena me venía todo el rato a la cabeza, pero en lugar de seres mágicos lo que rodeaba a Amaia fueron un montón de linternas de móvil moviéndose al compás de su piano.

Y de hecho todo el festival tiene este toque de bosque encantado para la upper class barcelonesa. Con los caminos de tierra franqueados por luces leds y rodeados de pequeños escenarios y estands de bebidas alcohólicas y comida, los jardines se convierten por unos días en el bosque de los niños perdidos que se imaginó J. M. Barrie. Unos chiquillos, sin embargo, que ya se han hecho mayores y disponen de una buena tarjeta de crédito. Entre los globos y carteles publicitarios, coches expuestos e incluso algún puesto de cremas cosméticas, el entorno vibraba un poco como si hubieran instalado un centro comercial en una fiesta ibicenca.

Un aire totalmente diferente de lo que se respiraba en el concierto en sí. Amaia apareció vestida como una Campanilla para empezar un espectáculo que se se olía íntimo y melancólico después de que escogiera "Claro de luna" de Debussy para empezar la fiesta. Vaya, pues no. Nos equivocábamos. Después de una primera parte donde los únicos protagonistas fueron piano y voz, la aparición de la banda dió un giro a la velada con los temas más luminosos y despreocupados de la cantante. Un repertorio propio que aliñó con una buena cosecha de versiones de grupos como La Buena Vida, Templeton o Marcelo Criminal y entre las que no faltó la celebradísima reinterpretación de "Cuando zarpa el amor" de Camela.

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Festival Jardins Pedralbes / Instagram: @fpedralbes

El momento culminante de la noche, sin embargo, fue sin duda la irrupción de Alizzz en el escenario justo a la recta final del concierto para cantar "El encuentro". El tema se ha convertido en el gran éxito de los dos después de formar un tándem extraño que ha funcionado a la perfección: 12 millones de reproducciones en Spotify. También la cantautora Núria Graham, guitarrista de la banda de Amaia, tuvo un papel destacado con "Porque apareciste", una canción compuesta por la de Osona. Las dos crearon uno de los momentos más emotivos e íntimos durante el increíble solo de guitarra de esta canción.

Todo engrasado por la enorme presencia de Amaia, que sin hacer grandes comentarios al público o enredarse en monólogos tiene la capacidad de generar una simpatía especial. El punto final, una versión acústica de "Nuevo verano" a cuatro guitarras que nos hizo marcharnos pensando en la playa y amores de verano.

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Festival Jardines Pedralbes / Instagram: @fpedralbes

 

 

Imagen principal, Amaia Romero en el concierto del Festival Jardins Pedralbes / Instagram: @fpedralbes

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