La Organización de Consumidores y Usuarios ha vuelto a poner el foco en uno de los productos más populares del supermercado: las patatas fritas de bolsa. Aunque este tipo de snacks suele estar asociado a un consumo ocasional y a perfiles nutricionales poco interesantes cuanto menos, el análisis comparativo revela que no todas las opciones del lineal presentan las mismas características.
Dentro de su escala saludable, la OCU identifica algunas referencias que, sin ser un alimento de consumo habitual, sí logran diferenciarse por composición e ingredientes. Es aquí donde aparece una de las sorpresas del estudio, ya que una marca concreta consigue una valoración notablemente superior a la media del segmento con una marca más que buena.
La opción que destaca dentro del estudio
Entre las distintas alternativas evaluadas, las patatas fritas sin sal añadida de Veritas ecológico en formato de bolsa de 125 gramos obtienen una puntuación de 71 sobre 100 en la Escala Saludable de la OCU. Esta calificación las sitúa dentro de la categoría de buena elección, un matiz relevante en un producto tradicionalmente penalizado en este tipo de rankings.
El informe subraya varios elementos diferenciales en referencia a este caso. El producto presenta un contenido en sal extremadamente bajo (0,02%), algo que es muy poco habitual en aperitivos de esta categoría. Además, la formulación prescinde de aditivos y evita ingredientes ultraprocesados, factores que suelen influir de forma directa en la valoración nutricional.
No todas las patatas fritas de bolsa son igual de malas
El análisis de la OCU recuerda una cuestión clave en el consumo alimentario como que dentro de una misma familia de productos pueden existir diferencias sustanciales. En el caso de estas patatas fritas, el contenido graso se sitúa en el 33%, una cifra que, aun y siendo elevada, se interpreta en el contexto global del producto y su composición simplificada.
Si bien es cierto que no se trata de un alimento considerado saludable en términos estrictos, pero sí de una alternativa que mejora parámetros habituales en snacks similares, especialmente en lo relativo a sodio y procesado industrial. Así pues, la OCU insiste en que la elección informada resulta determinante cuando se trata de categorías tradicionalmente vinculadas al consumo recreativo y no como algo habitual en el día a día, ya que, a pesar de ser las menos malas, no son algo que una persoa deba comer por norma general.
