El Plan de Usos de Ciutat Vella ha generado controversia esta semana con un tira y afloja entre entidades vecinales y patronales del ocio nocturno sobre el número de discotecas que se podrán abrir en este distrito de Barcelona con la nueva regulación. En este contexto, este viernes por la mañana el teniente de alcaldía y concejal de Ciutat Vella, Albert Batlle se ha alineado con la FECALON (Federación Catalana de Locales de Ocio Nocturno), asegurando que el “titular de proliferación indiscriminada de discotecas es absolutamente falso”, a pesar de que, en aplicación del nuevo Plan de Usos, se podría encajar la apertura de entre 4 y 7 locales de la categoría ‘Actividades culturales con ambientación musical’, entre los cuales entrarían las discotecas.
En todo caso, el Plan de Usos saldrá adelante una vez que este mismo viernes por la mañana Junts per Barcelona ha anunciado su voto favorable, de manera que junto con el PSC se garantiza la aprobación tanto en la comisión de Urbanismo del próximo martes como en el plenario municipal de final de mes. El concejal Damià Calvet, de JuntsXBCN, ha destacado de este nuevo plan de usos “el aumento de la capacidad de inspección y cierre de actividades”, además de recordar que un acuerdo entre Junts y PSC tiene una “amplia y central mayoría política y social”. El Plan de Usos también tendrá el apoyo del PP y el voto contrario de ERC y de Barcelona en Comú. Por este último partido, el concejal Jordi Rabassa ha afirmado que se trata “de un mal plan que hará desaparecer el comercio local y profundiza en la dependencia del turismo”.
¿Hay margen para nuevas discotecas?
El Plan de Usos se podrá aprobar justo antes de que finalice la moratoria que restringía la apertura de establecimientos dedicados a productos cannábicos, carcasas de móviles y manicuras/pedicuras, negocios que ahora quedan prohibidos —a excepción de los ya abiertos—, pero en cuanto al punto de fricción sobre las discotecas, hay que tener en cuenta que la nueva regulación restringe su apertura, pero no las prohíbe específicamente. Al contrario, en una renovación de los epígrafes económicos, el nuevo Plan de Usos estructura las actividades en 3 niveles y 13 grupos de actividades. El nivel C, dedicado a las actividades culturales, incluye el grupo C2, que regula actividades como karaokes, salas de fiesta con espectáculo, restaurantes musicales, afterhours, bares musicales, discotecas, discotecas de juventud, salas de baile y salas de fiestas infantiles y de juventud.
Hay que tener en cuenta que en este contexto se marcan una serie de regulaciones para dosificar la apertura de nuevos locales, entre las cuales el ancho de vía urbana, que crece de los 10 a los 15 metros, u otras como un radio de 400 metros para abrir nuevos locales y la densidad. “A partir de estos parámetros reguladores —ha aclarado Fèlix Ortega, gerente del distrito de Ciutat Vella— tienes la posibilidad de abrir algún establecimiento”, de donde sale un número de entre 4 y 7 posibles, “a condición de que después encuentres un local adecuado” para la actividad, es decir, con las medidas necesarias y que cumpla todas las normativas aparte del plan de usos, como las de seguridad y aislamiento. “En la práctica, la restricción es muy amplia”, ha insistido Ortega.