El barrio de la Sagrada Família de Barcelona es uno de los que sufre más el efecto del turismo, a pesar de ser una de las zonas de la ciudad declaradas como Espacios de Gran Afluencia (EGA), lo que comporta una serie de medidas a fin y efecto de mitigar el impacto del turismo. Después de una semana en que la basílica de la Sagrada Família ha sido noticia de ámbito global a raíz de la visita de León XIV y la inauguración, no exenta de polémica, de la torre de Jesucristo, varias entidades vecinales han levantado un grito de alerta, y no es el primero, sobre la situación que se vive alrededor del templo expiatorio.
Así, a través de un comunicado difundido esta semana, la Associació Veïnal Sagrada Família, la Associació Veïnal Amics del passeig de Sant Joan y la Federació d’Associacions Veïnals de Barcelona (FAVB), los vecinos denuncian "la elevada presión turística que soporta la ciudad y, de manera especialmente intensa" este barrio del Eixample. "A pesar de la declaración de este entorno como Espacio de Gran Afluencia, no se han notado mejoras significativas", añade el comunicado, que apunta que los autocares turísticos "provocan colapsos habitualmente, con las operaciones de subida y bajada de pasajeros, ocupando carriles y espacios, dificultando gravemente la circulación del barrio". "En paralelo, la presencia masiva de taxis, VTC, motocicletas y patinetes agrava el desorden y reduce la seguridad y la fluidez de la movilidad cotidiana", añaden.
Además, las entidades citadas indican que la situación ha derivado en un "colapso del entorno del templo, con saturación constante, desorden en el espacio público y una convivencia cada vez más difícil", y apuntan que la parada de metro de Sagrada Família —de las líneas 2 y 5— "registra una saturación continuada, sobre todo en horas punta, con una presión que supera la capacidad de las infraestructuras actuales y dificulta el acceso y la salida de las usuarias habituales", advirtiendo que la situación "genera situaciones de riesgo de caída en andenes y accesos a causa de la aglomeración de personas", indicando que "hay incidencias reiteradas en las escaleras mecánicas, que en varios casos han quedado fuera de servicio por el uso inadecuado por parte de algunas turistas, que se concentran para hacer fotografías y selfies".
Por todo ello, las entidades que firman el comunicado exigen la aplicación de las siguientes medidas:
- La reducción de la presión turística del entorno.
- Garantizar el funcionamiento del transporte público, especialmente metro y autobuses, con la mejora de las frecuencias y la valoración de la construcción de nuevas entradas en la estación de metro.
- El cumplimiento de la normativa y asegurar la circulación y el uso correcto del espacio público, con refuerzo efectivo de la vigilancia.
- La valoración por parte de las administraciones públicas de la creación de una infraestructura subterránea para autocares para eliminarlos de la vía pública.
- El impulso de una mesa de trabajo con el movimiento vecinal para llevar a cabo una evaluación real y transparente de las medidas aplicadas hasta ahora, así como para valorar nuevas propuestas y actuaciones.
- Exigir que la Sagrada Família, como principal polo de atracción turística, asuma su corresponsabilidad en la financiación de las medidas necesarias para mitigar estos impactos.
