El Ayuntamiento de Barcelona ha inaugurado este viernes un atril que ha instalado en memoria del joven antifranquista Salvador Puig i Antich (Barcelona, 1948) en el cruce de las calles de Girona y del Consell de Cent, donde fue detenido en una emboscada policial hace más de cincuenta años. El teniente de alcaldía y concejal del Eixample, Jordi Valls, ha presidido el acto de descubrimiento del atril en un acto en el que también han asistido las hermanas del joven represaliado, que fue el último ejecutado con garrote vil por el franquismo. Con los años, el militante se ha convertido en uno de los símbolos de la brutal represión de la dictadura española. Según Valls, el atril convierte "un espacio cotidiano del Eixample en un lugar de memoria democrática".
El atril que homenajea al joven se ha instalado en el chaflán donde estaba el bar Funicular, el local delante del cual la policía franquista tendió la emboscada que acabó con su detención. Puig i Antich, de 25 años, militaba en el Movimiento Ibérico de Liberación (MIL) cuando fue detenido. La operación para detenerlo acabó con un tiroteo durante el cual murió un subinspector de la policía y el mismo Puig i Antich resultó herido. De allí lo trasladaron al Hospital Clínic y, después, a la prisión Modelo, donde fue ejecutado al garrote vil el 2 de marzo de 1974. El joven fue el último preso del franquismo ejecutado con esta herramienta, aunque habría cinco otras ejecuciones por fusilamiento el 27 de septiembre de 1975, estas las últimas del franquismo.
Un proceso lleno de irregularidades que acaba en ejecución
Puig i Antich fue condenado después de un consejo de guerra lleno de irregularidades, acusado de ser el autor de los disparos que causaron la muerte al joven policía Francisco Anguas Barragán en el tiroteo dentro del portal de la calle Girona, número 70, donde trasladaron a los detenidos. La movilización contra la condena a muerte fue espontánea, pero minoritaria en Catalunya, mientras que en Europa fue inmediata y contundente con gestiones pidiendo la conmutación de la pena de muerte por parte de instituciones y personalidades como la Comisión Europea, el canciller alemán Willy Brandt y el papa Pablo VI.
Sin embargo, Franco no concedió el indulto y Puig Antich fue ejecutado a garrote vil el 2 de marzo de 1974. El consejo de guerra que lo condenó a muerte acumuló irregularidades, prescindió de garantías y se sostuvo sobre pruebas que después se revelaron falsas. Aun así, la sentencia se cumplió, y Puig Antich pasó a la historia como el último reo ejecutado con este método en el Estado.
En 2017, la Generalitat de Catalunya anuló legalmente su condena y, en 2024, el Gobierno español expidió a favor de Salvador Puig Antich y de su familia un documento de reparación por la persecución y la violencia sufridas por motivos políticos, ideológicos y de conciencia durante la dictadura. El concejal Valls ha explicado que el atril, aprobado en la ponencia del nomenclátor del 12 de enero de 2026, "convierte un espacio cotidiano del Eixample en un lugar de memoria democrática, no solo como recuerdo del pasado, sino como compromiso con los valores democráticos del presente".
