El último maqui vivo, Joan Busquets i Vergés, ha presentado este viernes en Barcelona su última iniciativa penal para conseguir ser reconocido como víctima de la represión franquista. A 98 años, se ha querellado contra varios funcionarios de la prisión que se instaló durante la posguerra en Sant Miquel dels Reis, en València, donde estuvo encarcelado durante la dictadura por sus acciones en la guerrilla antifranquista. Según su testimonio, sufrió torturas, violencia y desatención sanitaria durante los quince años que pasó en el penal valenciano. Busquets, que reside en Normandía, en el norte del Estado francés, ha vuelto este viernes a Barcelona para presentar la acción judicial que se formalizó ante los tribunales de instancia de València el pasado mes de julio.
La querella, en la que le acompaña la CGT, identifica a antiguos responsables y personal del centro, y plantea que los hechos se examinen como crímenes de lesa humanidad. Es el último paso de un largo intento de Busquets de ser reconocido como víctima del franquismo.
En el procedimiento judicial se identifica a varios antiguos responsables del centro penitenciario establecido en este antiguo monasterio, entre los que figuran Fernando Arano García y Agustín Gómez Escolástica, que fueron directores. También aparecen otros funcionarios y personal del penal identificados por Busquets. El guerrillero nació en la capital catalana en el año 1928 y durante la posguerra formó parte de la CNT, con quien regresó a Catalunya después de un periodo de exilio en Francia para incorporarse a la resistencia armada contra la dictadura. Su actividad guerrillera contra el franquismo acabó con su detención en el año 1949, cuando tenía 20 años, por haber participado en una operación destinada a inutilizar varias infraestructuras eléctricas en la ciudad de Terrassa.
Recibió una condena de muerte después del juicio sumarísimo, pero la pena fue sustituida por una pena de prisión de veinte años. Sus otros compañeros fueron condenados a muerte y fusilados en el Camp de la Bota o a penas de prisión de 30 años. Durante este periodo, 15 años los pasó en Sant Miquel dels Reis, etapa que centra la actuación judicial que ahora inicia. Durante aquel tiempo intentó huir de la prisión, pero sufrió una grave fractura en la pierna que, denuncia, no fue tratada de forma adecuada. Según el relato de Busquets, las consecuencias de la lesión y de la falta de tratamiento se prolongaron durante décadas, con una patología que acabó teniendo efectos en su vida en Francia una vez finalizado el encarcelamiento, donde fue declarado inválido. La documentación presentada ante los tribunales señala a varios funcionarios y responsables penitenciarios en relación con estos hechos, incluido el personal sanitario del centro.
También pide un millón de euros
Esta acción es paralela a otra reclamación, esta económica, que planteó Busquets en el año 2024. En aquella ocasión, solicitó una indemnización de un millón de euros ante los cambios legislativos en el año 2022 que anularon las sentencias franquistas como la que condenó al guerrillero a veinte años y seis días de prisión entre 1949 y 1969. En un primer momento, la reclamación no salió adelante, ya que la ley de memoria democrática de 2022 no recoge indemnizaciones de este tipo, pero la aportación de nueva documentación ha vuelto a reactivar el proceso, en el cual también participa la CGT.
El guerrillero pide que los hechos que denuncia se investiguen desde el derecho internacional y la consideración de crímenes de lesa humanidad y tortura en un contexto en el cual varias iniciativas judiciales vinculadas a la reparación de la memoria histórica se encuentran con trabas ante la interpretación de la prescripción de los crímenes, la legislación de amnistía y otras cuestiones jurídicas.
A pesar de estas dificultades, Busquets mantiene su voluntad de impulsar el reconocimiento de las personas que sufrieron la represión de la dictadura y, en particular, de los combatientes antifranquistas. Su trayectoria constituye también una reivindicación de la memoria de una generación que, después de la Guerra Civil, continuó oponiéndose al régimen franquista desde la clandestinidad, el exilio y la guerrilla.