La zona del barrio de Sant Gervasi-la Bonanova junto a la estación El Putxet de FGC ya había sufrido incidentes a causa del paso de la tuneladora del tronco central de la L9 que habría sido la causa del socavón del martes. En concreto, el convento de las Mercedarias Misioneras, situado en el número 66 de la calle Sant Gervasi de Cassoles, donde ya hace unas semanas, coincidiendo con el paso de la tuneladora por aquel tramo, advirtieron de un levantamiento del suelo del subsuelo, coincidiendo con el levantamiento de parte de la acera. De hecho, desde Territori ya se señaló anoche que, aparte de un vecino de la zona afectada que avisó de fisuras la semana pasada, también había habido el caso de las religiosas.
Esta mañana el convento vivía con plena normalidad, con la celebración de la misa de 9, pero en la calle se podía constatar la obra de reparación en la acera de la calle, donde se ha tenido que hormigonar la zona afectada para evitar nuevas afectaciones. Laura Carrasco, responsable de Geotècnia i Obres Subterrànies de la Generalitat de Catalunya, apuntó que ya se habían recibido "reclamaciones" por parte del convento, se habían hecho inspecciones en el interior del edificio, señalando que "hay patologías que son preexistentes y hay otras patologías que están en estudio, en análisis, para acabar de concluir la vinculación con la obra".
En el mismo contexto, desde el martes por la tarde se han colocado nuevos sensores en varios edificios, mientras que un equipo de topógrafos trabaja sobre el terreno. David García, técnico topógrafo, ha apuntado que ahora se realizan "mediciones sobre el terreno para recopilar todos los datos posibles", apuntando que, como estas mediciones ya se habían hecho previamente, en un estadio posterior se podrán hacer "comparaciones", para averiguar si ha habido cambios notables. Mientras tanto, y a la espera de que a mediodía haya una comparecencia ante los medios, en la plaza de Frederic Soler, donde está el mercado de Sant Gervasi, continúan las tareas para atender a vecinos afectados, mientras que frente al inmueble afectado directamente por el socavón se continúa con las tareas de consolidación y hormigonado.
93 viviendas afectadas
Hay que tener en cuenta que han sido 93 las viviendas desalojadas, correspondientes a ocho fincas situadas en la calle de Rubinstein, 2, 4 y 6; la calle Teodora Lamadrid, 3 —donde se sitúa la pizzería afectada— y 5; y en la calle de Sant Gervasi de Cassoles, 54, 56 y 58. La pasada noche, estos vecinos han tenido que dormir fuera de sus domicilios, la mayoría en casas de familiares. Solo dos personas se acogieron a la posibilidad de pasar la noche en dependencias del CUESB en el Poblenou.
