El grupo de perfumería y cosmética Puig ha anunciado en la noche de este jueves que han cancelado las conversaciones con la estadounidense Estée Lauder sin que alcanzaran un acuerdo sobre una posible fusión.

En una nota remitida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la compañía catalana que preside Marc Puig (en la imagen superior) asegura que siguen “enfocados en la ejecución de su estrategia y en continuar impulsando el crecimiento rentable en el conjunto de su cartera de marcas”. Asegura que esta decisión no altera la hoja de ruta estratégica de Puig, que “sigue enfocada en la belleza premium, en la construcción de marca y en la generación de valor a largo plazo”.

Jose Manuel Albesa, CEO de Puig, ha indicado que "valoramos las enriquecedoras conversaciones” que se han mantenido desde marzo pasado con Estée Lauder. Añade que “Puig cuenta con una sólida trayectoria de crecimiento, por encima del mercado de la belleza premium” y que, por este motivo, seguirán con la ejecución de su estrategia y en “impulsar un crecimiento rentable, velando en todo momento por los intereses de todos nuestros stakeholders”.

Desde Puig se asegura que la decisión de cancelar las negociaciones con Estée Lauder “no modifica nuestra hoja de ruta estratégica”. Apuntan que “hemos demostrado una cultura diferencial que nos ha permitido cumplir con todos nuestros compromisos” desde que salieron a Bolsa, alcanzando “los objetivos de crecimiento, mejora del margen y reforzando nuestro balance”.

En un comunicado, la compañía catalana añade que su “sólida estructura de capital” les otorga “flexibilidad para acometer un amplio abanico de alternativas estratégicas” en un futuro. Y reafirman la “confianza” en sus marcas y equipos, así “como en nuestra fortaleza como compañía independiente para generar valor a largo plazo".

A favor de la fusión estaba el hecho de que se trata de compañías bastante complementarias tanto en su cartera de productos –Estée Lauder está centrada en marcas de cosmética, mientras que Puig destaca en las de perfumería– como en la implantación territorial, donde la primera domina Estados Unidos y, la segunda, es fuerte en Europa. Pero las dinámicas de los dos grupos, liderados actualmente por las terceras generaciones de las respectivas familias fundadoras, dificultaban la operación.

De entrada, no hubiera sido una fusión entre iguales: Estée Lauder facturó el año pasado 12.300 millones de euros, más del doble de los 5.042 millones de Puig, si bien la norteamericana perdió 981 millones (básicamente en el plan de reestructuración, por el que ha prescindido de 7.000 empleados), mientras la catalana ganó 594 millones. Estée Lauder encadena tres años en caída de ventas, mientras que Puig aún escala.

En Estée Lauder, la familia propietaria posee el 35,5% de las acciones y controla el 84% de los derechos de voto, mientras que, en Puig, las cuatro ramas familiares poseen el 71,7% de las acciones y mandan sobre más del 92% de los derechos de voto. Por cierto, el nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Kevin Warsh, que este viernes promete el cargo, pertenece a la familia propietaria, puesto que es el marido de Jane Lauder, una de las herederas de la cuarta generación.