La presentación en Madrid de Hacienda y el Estado dual, el libro de los abogados Robert Amsterdam y Christopher Wales sobre el funcionamiento de la Agencia Tributaria española, se convirtió este lunes en una dura enmienda a la totalidad del sistema fiscal español. Si en la entrevista en ON ECONOMIA hace unas semanas ambos autores ya cargaban contra los incentivos de los inspectores, la opacidad de las inspecciones y la erosión de garantías para los contribuyentes, en esta ocasión elevaron todavía más el tono. Especialmente Amsterdam, que acusó a los inspectores de ser “depredadores” y sostuvo que España presenta problemas de derechos humanos derivados del poder de la administración tributaria.

La periodista Elisa Beni, encargada de introducir el acto, resumió desde el inicio el clima que rodea el debate fiscal en España. “Si hay una palabra que viene a la cabeza cuando hablamos de Hacienda, es miedo”, afirmó. Incluso reconoció que participar en una mesa de estas características tiene algo de “labor de kamikaze”. Ya en su día, el nombre de Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda con Aznar y con Rajoy, “infundía miedo”.

Beni ironizó además sobre la inversión de la carga de la prueba que, a su juicio, sufren muchos contribuyentes. “Eres tú el que está obligado a demostrar que la silla de despacho no la usas para otra cosa, o que, como el teléfono lo usas también para hablar con tu prima, no te puedes desgravar todo el IVA, cuando luego los cargos públicos tienen teléfonos pagados con dinero público y hablan con sus primas y con quien quieran", añadió.

Pero el protagonismo de la jornada fue para Amsterdam, abogado internacional conocido por haber representado a empresarios y opositores políticos en distintos países. El socio fundador de Amsterdam & Partners no ahorró calificativos y comparó la situación española con algunos de los sistemas que asegura haber combatido durante décadas.

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“Hemos hecho esto también en la Rusia de Putin, pero allí los abogados son más audaces”, afirmó. Según relató, cuando fue detenido en Rusia en 2005 pudo recurrir a asistencia jurídica sin problemas, mientras que en España, sostuvo, muchos profesionales evitan enfrentarse a la Agencia Tributaria. “Aquí no puedo llamar a ningún abogado, me rechazan, porque es una forma de conseguir puntos ante Hacienda. Es como la China comunista”, aseguró.

A partir de ahí, el discurso fue escalando. “Hacienda es una mafia”, sentenció. Según Amsterdam, los poderes de la administración tributaria española “están calibrados para ajustar y romper a los ciudadanos”. En su opinión, el problema trasciende el ámbito fiscal y afecta a los derechos fundamentales. “Esto es un problema urgente de derechos humanos. Trato con los peores países del mundo, y España es uno de esos países”, afirmó. Matizó después que no considera que España sea una dictadura, pero sí que el poder acumulado por Hacienda “recorta los derechos humanos de los españoles” y genera un miedo que, aseguró, “no se ve en ningún país desarrollado”.

Contra los incentivos a los inspectores

Uno de los principales objetivos de sus críticas fueron los incentivos económicos vinculados a la actividad inspectora. “Los bonus son totalmente corruptos, no hay ninguna justificación. Es vergonzoso, hay que pararlo ya”, defendió. La frase más contundente llegó precisamente al abordar este asunto. “Los inspectores son depredadores, porque comen lo que matan”, dijo. “Reciben beneficios del dinero que sacan de los contribuyentes, pero no se les penaliza cuando se equivocan”.

Amsterdam cuestionó abiertamente la lógica de esos incentivos. “¿Por qué los inspectores se van a llevar una parte de lo que te quitan?”, preguntó. A su juicio, el sistema favorece actuaciones agresivas contra empresas y particulares, incluso cuando las liquidaciones terminan siendo anuladas por los tribunales. “Los depredadores son muy buenos destruyendo negocios. España es el único país del mundo en que un inspector gana puntos por llevar a la quiebra a las empresas”, sostuvo.

El abogado también denunció lo que considera una presunción de culpabilidad de facto para los contribuyentes. “Es el único país en el que existe”, afirmó. En esa línea, criticó medidas como la publicación de listas de morosos o determinadas prácticas de exposición pública de investigados. “Utilizan instrumentos de tortura, como publicar el nombre. Y la tortura afecta antes de que te toque, con el miedo”, aseguró.

A lo largo de su intervención recurrió varias veces a comparaciones históricas y literarias. Llegó a equiparar determinados mecanismos de control con el universo descrito por George Orwell en 1984 y defendió que el acceso masivo de Hacienda a información personal y financiera otorga a la administración una capacidad de vigilancia excesiva.

"Muchas personas no saben por qué las han elegido para una inspección"

El mensaje central del libro es que el Estado español habría desarrollado un sistema dual, donde formalmente existen garantías jurídicas, pero en la práctica determinados órganos disponen de poderes extraordinarios. Una tesis que Christopher Wales desarrolló con un tono más académico, aunque igualmente crítico.

El exasesor fiscal del gobierno británico y coautor del libro explicó que muchas inspecciones se desarrollan bajo una gran opacidad. “Hay muchas personas que no saben por qué las han elegido para una inspección”, señaló. Según Wales, la Agencia Tributaria utiliza algoritmos y criterios que no se hacen públicos y cuyo funcionamiento resulta imposible de conocer para los ciudadanos. “Hay una serie de algoritmos no revelados que utiliza Hacienda para elegir a las personas para inspecciones. A veces hay un elemento aleatorio, pero el motivo individual para elegir a la persona nunca se explica”, afirmó.

Sin embargo, añadió que en algunos casos los afectados creen conocer perfectamente el motivo. “Hay personas que saben por qué han sido elegidas: porque han dicho cosas que no debían”, sostuvo. Entre los colectivos que citó figuraron directivos de empresas con participación pública, editores de medios de comunicación o personas que habían mantenido posiciones críticas con el Gobierno. “Las coincidencias que ocurren una y otra vez sugieren un tipo de patrón”, apuntó.

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Wales insistió también en la presión que supone enfrentarse a una inspección. “Es como un castigo”, resumió. El mero esfuerzo de recopilar documentación, responder requerimientos y sostener procedimientos durante años puede convertirse, según explicó, en una carga económica y psicológica muy importante.

El coautor del libro cuestionó igualmente el sistema de cobro previo de las liquidaciones recurridas. “Si recurres, no deberías pagar por adelantado”, defendió. Recordó que en España, si el contribuyente no abona las cantidades reclamadas o no aporta garantías suficientes, puede enfrentarse a embargos y bloqueos de cuentas.

“Hay otros países en los que se paga por adelantado, pero si se escribe a la autoridad tributaria, se deja el pago a un lado. En España se hace pagar por adelantado porque Hacienda pierde muchos casos. Es una situación escandalosa”, afirmó. Como contraste, citó incluso el caso de Uganda, donde, según explicó, únicamente se exige adelantar un 30% de la cantidad en disputa.

Otra de las críticas de Wales se dirigió a la acumulación creciente de datos por parte de la administración tributaria. “La cantidad de datos que la Agencia Tributaria consigue va más allá que cualquier otro país”, aseguró. A su juicio, ese incremento de facultades se ha producido en muchas ocasiones mediante decretos y sin un debate parlamentario suficiente. “En el sistema español no hay chequeos y balances; en otros países sí”, concluyó.

Amsterdam y Wales recorrerán España

La presentación sirvió también para lanzar una campaña pública que los autores pretenden desarrollar durante los próximos meses. Amsterdam anunció que recorrerán España durante el verano para reunirse con contribuyentes y recoger testimonios. “Recibo cartas cada día”, explicó, antes de relatar el caso de una mujer cuyo marido, según dijo, sufrió dos ataques al corazón mientras era investigado por Hacienda. “¿Cuántas historias hay que escuchar antes de exigir un cambio?”, preguntó.

El abogado aseguró que la reforma fiscal debería convertirse en una de las grandes cuestiones del próximo ciclo electoral. “Esto es un manual antes de elecciones; esto es lo que tienen que pedir los ciudadanos a los partidos”, afirmó. Incluso anunció el tono casi militante de la gira que prepara. “Cogeremos un Peugeot, como hizo el señor Sánchez”, bromeó.

Pese a la dureza de sus palabras, Amsterdam insistió en que su objetivo no es cuestionar la necesidad de combatir el fraude fiscal. Lo que denuncia, sostiene, es un sistema que ha acabado concentrando un poder excesivo en manos de la administración tributaria. “Hacienda quiere que los ciudadanos no tengan poder”, afirmó.

Y cerró con una de las declaraciones más contundentes de toda la presentación: “He conocido a miles de personas cuyas vidas han sido destrozadas por esos desalmados. Vamos a continuar hasta que estos desalmados dejen de arruinar las vidas de gente decente y honrada”.