Francesc Bargalló Arqué, cuarta generación de la familia Bargalló, se marcó como objetivo convertir Olis Bargalló en una marca de referencia y prestigio dentro de los aceites de máxima calidad. Y para conseguirlo, en una primera etapa se centró en la distribución de aceites para hostelería y restauración, donde ha conseguido consolidarse como una de las marcas de aceites de más alta calidad, la preferida de prestigiosos chefs, nos asegura a ON ECONOMIA.
También, en los últimos años, además de trabajar el sector de la restauración, la firma está presente en la gran distribución y el comercio y mantiene la misma filosofía: ofrecer calidad y adelantarse a las necesidades y tendencias del mercado. Olis Bargalló distribuye, principalmente, aceites de oliva virgen extra, pero también otros productos (aceites de oliva, aceites vegetales, vinagres y agridulces).
Esto desde Castellví de Rosanes (Barcelona), el centro neurálgico de la empresa donde se hace el filtrado, el almacenamiento en condiciones óptimas y el embotellado del aceite de oliva. De allí se ha llegado, hace un año, a China. La experiencia les ha animado a perseguir la entrada al Golfo Pérsico, en los próximos meses, con la vista puesta especialmente en Dubai.
El socio local JD.com ha abierto la puerta de China
De la experiencia en China, Francesc Bargalló comenta que "ha sido un reto apasionante y el fruto de mucho trabajo de fondo. No es solo vender aceite, es posicionar una marca catalana en el portal de comercio electrónico líder en calidad en China". La estrategia ha sido llegar a un acuerdo con el portal JD.com -que ha sido posible gracias al apoyo de ACCIÓ y su oficina en Pekín-. Bargalló ha enviado un primer pedido "importante" en cinco formatos diferentes (desde 250 ml hasta garrafas de 3 litros) porque "queremos entrar directamente en las cocinas de los hogares chinos".
"Lo más difícil es la confianza y la trazabilidad. En China, el consumidor de clase media-alta es extremadamente cauto con la seguridad alimentaria. Por eso, ir de la mano de un partner como JD.com nos da una credibilidad que sería imposible de conseguir solos", añade. El máximo responsable de Olis Bargalló explica que los socios chinos han valorado tres cosas: "nuestra historia desde 1850, los estándares de calidad del producto y, muy especialmente, nuestra imagen de marca y el diseño de los envases".
China es, sin duda, un motor por su volumen, pero no el único para la internacionalización de la marca. Olis Bargalló se ha consolidado "mucho" en Europa (en países como el Reino Unido, Suecia o Polonia) y tiene presencia en América Latina.
¿Por qué no se cuida el aceite como si fuera vino?
Detrás de esta estrategia hay una de las obsesiones de Francesc Bargalló quien se esmera en conseguir que el aceite deje de ser una commodity para ser un producto de valor añadido. "Nosotros trabajamos para enaltecer la cultura del aceite y para conseguir que este producto que es tan nuestro, esté más valorado". "¿Por qué no cuidamos nuestros AOVEs como cuidamos nuestros vinos?, se pregunta. De momento, esta ha sido "siempre, mi reivindicación".
En Catalunya, "tenemos mucha tradición olivarera, pero nos falta "cultura" en el sentido más amplio. ¡Ni siquiera la gente sabe diferenciar calidades y variedades! A menudo el consumidor local es el más exigente con el precio y el menos consciente de la complejidad que hay detrás de un virgen extra de alta gama. Y eso es porque falta mucha cultura del aceite de oliva", subraya.
Olis Bargalló va haciendo camino en su reivindicación y en fomentar el consumo del aceite de oliva. Se hace una estricta selección de las diferentes variedades para elaborar diferentes productos y de un minucioso estudio de los procesos necesarios para su elaboración. Desde Olis Bargalló se cuida todo el proceso, desde elegir los mejores cultivos de olivas hasta la conservación, manteniendo siempre las condiciones de humedad y temperatura óptimas para asegurar la máxima calidad, con el único propósito de ofrecer el mejor producto.
"La clave es la selección" de la mejor oliva
La familia tiene unas hectáreas propias en la comarca del Alt Penedès, donde cultiva la variedad arbequina, pero "la clave es la selección", asegura Francesc Bargalló. "No nos limitamos, de hecho, a la arbequina; aunque es nuestra variedad insignia; también trabajamos con la picual, que vamos a buscar allí donde es excelente, en Jaén. Creemos que para ser competitivos en calidad, debemos ofrecer lo mejor de cada zona. También hemos trabajado con la argudell del Alt Empordà, pero solo lo hacemos si encontramos una selección que llegue a la calidad que buscamos", dice y añade que siempre seleccionan "las mejores partidas de agricultores de confianza que siguen nuestros estándares de calidad".
El sector -y como ellos Olis Bargalló- fue asumiendo los efectos del cambio climático que impactan en el campo. Así, el 2025 ha sido un año de consolidación después de precios muy inestables. "Cerramos la facturación en 9,7 millones y un volumen de 3.7 millones de litros". "Para el 2026 prevemos un crecimiento moderado, impulsado sobre todo por la exportación, pero también hay que decir que será un crecimiento que nos hará falta para poder pagar y poca cosa más, ya que el margen cada día es más pequeño, y los gastos crecen y crecen, especialmente el coste del personal y la presión fiscal".
El consejero delegado manifiesta que el futuro del sector pasa por la digitalización del campo y por explicar mejor al mundo que el aceite catalán está al mismo nivel (o superior) que otros, como por ejemplo, el italiano.
A pesar de los obstáculos, Bargalló remarca que "la continuidad familiar es el objetivo; el aceite no es solo un negocio, es un legado". Olis Bargalló nació en 1850 en Castellví de Rosanes (Barcelona) de la mano de Josep Mª Ferrés Sunyol. Ya por aquella época recorría los mejores mercados para comprar los mejores aceites para llevarlos hasta las casas de sus vecinos. Su hija Teresa, con su marido Francesc Bargalló, mantuvieron el negocio y la pasión por el mundo del olivo y del aceite. Y así, hasta la actualidad.
En la plantilla son unas 20 personas fijas, pero trabajan con una gran red de distribuidores y grandes equipos comerciales de las empresas distribuidoras con las que colabore en cada zona.
Olis Bargalló ha demostrado flexibilidad adaptándose a los nuevos tiempos y a los nuevos consumidores, satisfaciendo tanto a los cocineros de los hogares, como las necesidades de los chefs de los mejores establecimientos. "Desde nuestros orígenes, hemos tenido muy buena relación con el sector de la restauración. Nos gusta estar en las cocinas y en las mesas de los mejores chefs. Y siempre hemos cuidado este canal, ofreciendo y adelantándonos, incluso, a sus necesidades, con aceites, no solo premium, sino también para cocinar altos volúmenes", explica.
No obstante así, no se olvidan de los hogares. "Desde hace unos años estamos trabajando mucho para acercarnos a las cocinas domésticas ofreciendo no solo una selección de los mejores de nuestros AOVE (aceite de oliva virgen extra), sino también otros productos que facilitan el día a día, como por ejemplo, las nuevas botellas Pippers, con aceite para cocinar y aceite para aderezar. Envases de 500 ml en plástico oscuro, muy prácticos en el día a día. Así, hablando del canal retail, podemos decir que hemos trabajado a fondo para estar en cadenas muy específicas y tiendas especializadas, principalmente en Cataluña".
En el ámbito de la innovación en producto, ahora están enfocados en presentar al mercado envases prácticos, como el Pippers, y en envases que sean más sostenibles y muy funcionales en la cocina, tanto para profesionales como para los hogares.
