La plantilla de AkzoNobel del centro del Prat de Llobregat (proveniente de la antigua empresa Titan) ha ratificado este lunes el preacuerdo para aplicar un expediente de regulación de empleo (ERO) negociado entre el comité de empresa y la dirección del grupo. Ha quedado aprobado un despido colectivo que afectará 101 trabajadores, en lugar de los 120 empleos que planteaba inicialmente la multinacional neerlandesa. La plantilla actual es de 197 empleados.
El comité de empresa advierte que, con esta última propuesta, la empresa ya expresó que era inamovible, por lo cual, "no hemos conseguido nuestro principal objetivo, que no era otro que el que no se produjera un solo despido o al menos rebajar sustancialmente el número de ceses", subrayan en un comunicado. Durante todo el proceso de negociación, los sindicatos han defendido que el recorte coincide con un aumento de producción que les ha hecho aumentar las horas extra de manera considerable en los últimos meses y que la producción se deslocalizará a Polònia.
Con este acuerdo, la empresa asume las condiciones del despido improcedente con una indemnización de entre en 45 y 33 días por año trabajado para todos los afectados, incrementando este importe con un complemento indemnizatorio extra, una cuantía fija por cada año de antigüedad, sin estar vinculado al salario. Así, las indemnizacions se elevarán, en algunos casos, entre 52 y 39 días por año, superando el máximo legal. "Una maniobra estratégica de la empresa para blindarse ante posibles demandas y dificultar una futura victoria en los tribunales", alertan desde el comité de empresa.
Los representantes sindicales observan que, entre las personas afectadas, se encuentran un colectivo importante de la plantilla cercana a la edad de jubilación que se beneficiarán de la obligación empresarial de suscribir y pagar el convenio especial para personas trabajadoras mayores de 55 años.
El comité de empresa argumenta que la situación no ha contado con un marco adecuado para seguir negociando. En un comunicado, los representantes sindicales consideran que la imposición de la obligatoriedad de negociar en 30 días un posible acuerdo "con la presión de que si no se alcanza un acuerdo las empresas tienen potestad para aplicar el despido objetivo con indemnizaciones de 20 días por año y dejar a los trabajadores inmersos en largos procesos judiciales cuya resolución incierta queda en manos de los jueces, limitan enormemente la capacidad de lucha de los trabajadores", haciendo enormemente complejo trazar planes de lucha sostenidos en el tiempo con los que hacer frente a los planes empresariales que son preparados minuciosamente con todo el tiempo del mundo.
Condicionados y sin apoyos
"Desde el comienzo del conflicto nos hemos visto condicionados por la actitud intransigente de la dirección de la multinacional neerlandesa", añaden y reprocan que la aplicación del ERO se planificó por parte de la empresa con el tiempo suficiente para acumular "una gran cantidad de stock de producto fabricado acumulado en los meses previos al anuncio del ERE para evitar los efectos de la huelga".
También denuncian "la pasividad de las instituciones públicas que permiten que empresas subvencionadas con dinero público y que cuentan con beneficios extraordinarios según sus propias cuentas públicas, puedan plantear EREs por razones técnicas o productivas". Además de afear la actitud del resto de las plantillas y sus representantes en los demás centros de AkzoNobel, todos ellos en la provincia de Barcelona que, en el mejor de los casos solo han realizado comunicados de apoyo sin convocar paros, ni asambleas y que, salvo honrosas excepciones y muy probablemente a título personal, ni tan siquiera han participado en las movilizaciones realizadas.