Esta semana en Catalunya hemos vivido algo más que una avería de trenes. El colapso de Rodalies ha puesto negro sobre blanco lo que las cifras llevaban años avisando: que el Estado ha ejecutado solo la mitad de lo que prometía invertir en la red ferroviaria catalana y que eso tiene consecuencias directas en la vida de cientos de miles de personas. No hablamos de ideología, hablamos de datos: una ejecución media del 48,6% desde 2010, más de 5.000 millones de euros que nunca llegaron a las vías y una puntualidad en Barcelona que en 2025 se quedó en el 50%, la peor de todo el Estado.
En el vídeo de hoy vamos a unir las piezas: el accidente de Gelida, el fallo informático en el centro de control de Adif, los autobuses sustitutorios, el boom del coche compartido y la actualización del Pla de Rodalies que promete miles de millones… pero llega tarde para quienes llevan años perdiendo tiempo y calidad de vida en los andenes. Lo vamos a ver con calma, con datos verificados y sin consignas, para entender no solo qué ha pasado estos días, sino qué nos dicen estos hechos sobre el tipo de país (y de servicio público) que estamos construyendo.
