Un juez federal ha anulado este viernes las citaciones emitidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, al dictaminar que la investigación al director del banco central tuvo motivaciones políticas. El encargado de asestar este duro golpe a una investigación que ya había recibido fuertes críticas ha sido el juez de distrito, James Boasberg, que ha advertido en su opinión dada a conocer hoy que una "montaña de pruebas sugiere que el gobierno notificó estas citaciones a la Junta [de gobernadores de la Fed] para presionar a su presidente para que votara a favor de una bajada de los tipos de interés o para que dimitiera".
Boasberg ha escrito en su sentencia que el caso "por tanto, se pregunta: ¿Emitieron los fiscales estas citaciones con un propósito adecuado? El Tribunal considera que no lo hicieron". "Hay pruebas abundantes de que el objetivo principal (si no el único) de las citas es acosar y presionar a Powell para que ceda al presidente o para que dimita y dé paso a un presidente de la Fed que lo hará", añade el juez.
La fiscal de Estados Unidos en el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, ha asegurado que un "juez activista" ha anulado las citaciones y ha "neutralizado la capacidad del gran jurado para investigar delitos" y deja a Powell "bañado de inmunidad". La republicana ha declarado en rueda de prensa que la sentencia "no tiene ninguna autoridad legal" y confirma "la debilidad y frivolidad de la investigación criminal del presidente Powell". "Eso sólo retrasará la confirmación de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal".
Jeanine Pirro: "The judge has neutered the grand jury's ability to investigate crime. As a result, Jerome Powell today is now bathed in immunity preventing my office from investigating the Federal Reserve. This is wrong and it is without legal authority." pic.twitter.com/mGeFXb5TV9
— Aaron Rupar (@atrupar) March 13, 2026
Un juez repudiado por Trump
Boasberg, que fue nombrado por Barack Obama, ha estado en desacuerdo con la Casa Blanca en otros frentes legales desde que Trump volvió al cargo. El Departamento de Justicia solicitó su destitución de un caso de alto perfil en Washington después de que prohibiera a la administración republicana llevar a cabo una ola de vuelos de deportación bajo una ley del siglo XVIII, en el marco de la campaña contra la inmigración del presidente. Trump pidió la destitución de Boasberg, calificándole de "problemático y agitador". Las duras críticas del magnate provocaron una rara reprimenda del presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, quien rechazó las peticiones de destituir a jueces.