El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes que las fuerzas estadounidenses han bombardeado la isla iraní de Kharg, un enclave estratégico que concentra la principal terminal petrolera del país. Según el mandatario, la operación ha destruido completamente los objetivos militares presentes en la isla. “Hace unos instantes, bajo mi orden, el Comando Central de los Estados Unidos ha llevado a cabo uno de los bombardeos más potentes de la historia de Oriente Medio y ha destruido por completo todos los objetivos militares de la joya de la corona iraní, la isla de Kharg”, ha afirmado Trump en un mensaje publicado en su red social, Truth Social.
El presidente estadounidense ha asegurado que el ataque no ha afectado las instalaciones petroleras de la isla. “Por decencia, he decidido no destruir las infraestructuras petroleras de la isla. Sin embargo, si Irán, o cualquier otro, llegara a obstaculizar la libre circulación y la seguridad de los barcos en el estrecho de Ormuz, reconsideraría inmediatamente esta decisión”, ha advertido.
Trump también ha defendido la superioridad militar de los Estados Unidos ante las fuerzas iraníes. “No tienen capacidad de defender nada que queramos atacar. ¡No hay nada que puedan hacer!”, ha asegurado, a la vez que ha reiterado que Washington no permitirá que Teherán disponga de armas nucleares.
La joya de la corona de Irán
Situada en el golfo Pérsico, a unos 30 kilómetros de la costa de Irán, la isla de Kharg es el principal centro de exportación de petróleo del país y una pieza clave para su economía. A pesar de su pequeña dimensión —de unos 20 kilómetros cuadrados—, este enclave concentra aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo iraní y actúa como el principal punto de carga para los petroleros que transportan el petróleo hacia los mercados internacionales.
Su importancia se debe tanto a la infraestructura energética que acoge como a su ubicación estratégica. Sus aguas profundas permiten el atraque de grandes superpetroleros, capaces de transportar millones de barriles de crudo, y la convierten en uno de los principales nodos logísticos del petróleo iraní. Por este motivo, cualquier ataque que afectara gravemente la terminal podría paralizar gran parte de las exportaciones del país y dejar al régimen de Teherán sin una de sus principales fuentes de ingresos.
Además del impacto económico para Irán, una interrupción del flujo de petróleo desde Kharg podría tener repercusiones globales. Analistas del sector energético advierten que un ataque directo contra esta infraestructura podría sacudir el mercado internacional del crudo y provocar una subida inmediata de los precios, con efectos sobre la economía mundial y sobre el tráfico marítimo en el golfo Pérsico.