El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha pedido este jueves en el Senado empatía a los miembros de la cámara por los quebraderos de cabeza que le ha generado la tragedia de Adamuz y la dificultad que esto le ha provocado para dedicarse plenamente a solucionar el caos sufrido en Rodalies. El socialista ha comparecido en esta cámara para dar explicaciones sobre la crisis ferroviaria y ha sido instado a dimitir por el PP, Vox y también Junts per Catalunya y Esquerra Republicana. La portavoz de esta última formación independentista en la cámara alta, Sara Bailac, le ha reprochado que durante todos estos días no haya visitado Catalunya para ver de primera mano la pesadilla vivida en la red de trenes del país. “Les pido que se pongan en mi lugar; desde el domingo de la semana pasada no sé si he llegado a dormir tres horas al día”, ha respondido el ministro, que ha asegurado que desde su departamento “no se le ha dado menor importancia”. “Hemos enviado al secretario de Estado y a su equipo; no podemos ir todos”, ha rematado.
Puente también ha afirmado que está “satisfecho” con el grado de ejecución del Plan Rodalies 2020-2030, que ha asegurado que ya se ha cumplido en un 77%. Ahora bien, ha reconocido el maltrato crónico que ha sufrido la red de trenes catalana, aunque ha culpado al PP. Ha aseverado que ahora se invierte mucho más en esta red y ha asegurado que todos los trenes que circulan actualmente en Rodalies han sido adquiridos por gobiernos del PSOE. El ministro también ha abierto la puerta a llegar a un pacto de Estado sobre infraestructuras y se ha abierto a hacer intervenciones de mejora que supongan “cortes totales” del servicio si hay “apoyo de las fuerzas políticas y sociales”.
Crítica feroz del independentismo
Durante el debate de este jueves, el portavoz de Junts per Catalunya en el Senado, Eduard Pujol, ha cargado duramente contra el ministro y le ha exigido la dimisión. Según Pujol, “el desastre de Adamuz da para una dimisión y el de Rodalies para otra”, y ha denunciado que el sistema ha conducido a Catalunya a una situación en la que “la normalidad es la no-movilidad”. El senador ha subrayado que las incidencias no son fruto de un episodio puntual ni de la lluvia, sino de años de dejadez y falta de control. Ha añadido que el caos sufrido estos últimos días en Rodalies “no llega de la noche a la mañana” y que la situación actual es el resultado de una degradación sostenida en el tiempo. Dicho esto, ha acusado a los gobiernos del PP y del PSOE de haber pensado que “cargarse Catalunya salía gratis”, advirtiendo de que el colapso de la movilidad también tendrá impacto sobre la economía española. En un momento del debate ha sacado un tren de juguete de los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) para reivindicar su buen servicio. Puente, en su réplica, ha afirmado que este servicio funciona mejor porque su red no es tan compleja como la de Rodalies.
Pujol ha recordado que los socialistas gobiernan el Estado desde hace ocho años y que solo ahora “revisan las líneas”. Ha extendido la crítica a los sucesivos gobiernos españoles. Según el senador independentista, Rodalies ha sido objeto de una “asfixia premeditada” y ha llegado a “una vía que solo podía acabar en desastre”. También ha cargado contra el PSC, a quien ha reprochado haber dejado solos a los independentistas denunciando el trato sufrido por los catalanes. En su discurso, Pujol ha advertido que la situación no se limita al ferrocarril, sino que también se ha visto en la AP-7. “Ustedes no matan pero ustedes juegan con vidas humanas”, ha aseverado Pujol.
En la misma línea, la portavoz de Esquerra Republicana en el Senado, Sara Bailac, ha acusado al ministro de haber “dimitido de facto” de sus responsabilidades con Catalunya. Bailac ha calificado de “injustificable” el caos de Rodalies y ha enumerado los episodios recientes: el sistema parado, una víctima mortal y varios heridos, pasajeros atrapados en los andenes, trenes de alta velocidad circulando a velocidades reducidas por seguridad, servicios que se paran y se reanudan sin información clara, informadores que no informan, maquinistas que no salen y trenes de mercancías encallados. Según la senadora, esta situación describe “la normalidad del servicio de Rodalies”.
Bailac ha denunciado que el Ministerio no está liderando la salida de la crisis y que se han dejado “cientos de miles de personas” sin una respuesta adecuada. Ha criticado la ausencia de un protocolo claro y ha lamentado que no se haya ofrecido un transporte alternativo que cubra los mismos recorridos y horarios. La republicana ha recordado que ERC ha pedido dimisiones tanto en Madrid como en Catalunya y ha asegurado que el colapso actual es consecuencia directa de decisiones acumuladas. Entre las propuestas, ha defendido poner en marcha el consorcio para monitorizar las inversiones en Catalunya, avanzar hacia más soberanía en la gestión ferroviaria y ejecutar inversiones inmediatas. Bailac ha reclamado un servicio “digno”, comparable al de los Ferrocarriles de la Generalitat, y ha instado al ministerio a adoptar soluciones urgentes para restablecer la normalidad y dejar de tratar a los usuarios “como ganado”.