El maquinista del tren de Rodalies accidentado en Gelida solo tuvo cinco segundos para frenar antes de chocar contra el muro de contención de la AP-7 que se derrumbó sobre las vías de la línea R4. Esta es una de las principales hipótesis que se deriva del informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre la tragedia, que ha dejado una víctima mortal: un joven maquinista en prácticas que murió al instante. Según la caja negra del tren, que los Mossos recuperaron, circulaba a unos 60 km/h de noche (el choque se produjo a las 21:23 h), bajo una lluvia intensa, y el muro de contención se desprendió justo cuando el tren llegaba a su altura. Por ello, el maquinista no pudo frenar a tiempo y recorrió unos 50 metros más. El desprendimiento afectó sobre todo a la cabina y al primer vagón. Según la CIAF, de los cinco heridos graves, dos son viajeros y tres trabajadores de la compañía, que se encontraban en la cabina.
Una de las principales dudas era si el tren pasó justo cuando el muro se estaba derrumbando o si este ya estaba sobre las vías y el tren chocó contra él, sin que el maquinista pudiera reaccionar. Con los primeros elementos que se han investigado, la hipótesis con la que trabajan es que el "tren llegó al lugar en un momento en que el muro se estaba desplomando, una hipótesis que resulta compatible con la posición final del tren y del muro y con el poco tiempo de reacción que tuvo la tripulación". Con todo, advierten que es una información "provisional" y que puede cambiar si se recuperan más detalles del accidente. Hasta que no se haga un informe final, no se podrá dar por definitivo.
Mala visibilidad
El muro de hormigón era, en palabras de la CIAF, un elemento prefabricado en forma de letra L y el tren chocó con él, que en aquel momento estaba inclinado aproximadamente 45 grados "invadiendo el gálibo de paso". La comisión pone el foco en el hecho de que, si bien era un tramo recto, las "condiciones de visibilidad" eran muy complejas: era de noche y lluvia intensa. En el documento, la entidad, que depende del ministerio de Transportes y que también investiga las causas del accidente en la alta velocidad en Adamuz, se explica que se movilizó un equipo formado por una investigadora y el secretario de la comisión que llegó al lugar de los hechos al mediodía, cuando empezaron a inspeccionar el lugar del accidente. También intercambiaron información, explican, con la policía judicial de los Mossos d'Esquadra, el personal de Adif y Renfe y representantes de Carreteras.
El papel de la lluvia
El organismo da soporte a una de las primeras teorías detrás del accidente. "Según la información recopilada, la CIAF ha podido inferir que el segmento del muro se desplomó presumiblemente por el efecto del empuje del agua acumulada". A pesar de que el martes los registros más abundantes se registraron en el noreste del país, durante los días anteriores en la comarca del Alt Penedès había ido lloviendo, tal como recoge el comunicado. A partir de esta base, la CIAF investigará el diseño, el estado del muro y las diferentes intervenciones e inspecciones, además de la información meteorológica.
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