El verano de 2026 está dejando un episodio de calor que ya forma parte de los registros meteorológicos más extremos de las últimas décadas. Catalunya vive la segunda ola de calor de la temporada, pero su intensidad y persistencia han hecho que muchos de los valores registrados sean extraordinarios. Además, los modelos meteorológicos apuntan a que la próxima semana podría llegar un nuevo refuerzo de aire cálido, con temperaturas todavía más altas en muchas comarcas.
¿Qué se considera una ola de calor?
Una ola de calor no se define únicamente porque haga mucho calor durante un día. El Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) establece este fenómeno cuando, durante al menos tres días consecutivos, se superan los umbrales de temperatura máxima y mínima definidos para cada municipio.
Estos umbrales no son iguales en todo el territorio. Se calculan a partir del comportamiento climático habitual de cada zona, utilizando los datos históricos disponibles. Esto explica que las temperaturas necesarias para declarar una ola de calor sean muy diferentes entre el litoral y el interior.
Por ejemplo, en Barcelona el umbral se sitúa alrededor de los 34,3 °C de temperatura máxima y los 27 °C de mínima, mientras que en Lleida es necesario superar aproximadamente los 40 °C durante el día y los 21,7 °C por la noche.
Un calor que ha batido récords históricos
Este episodio ha dejado registros que destacan incluso dentro de las series climáticas más largas. El Observatorio Fabra, referencia meteorológica de Barcelona desde comienzos del siglo XX, registró 40,9 °C, la temperatura más alta observada en los más de 110 años de datos de la estación.
También han destacado las temperaturas nocturnas. En algunos puntos del litoral, el calor prácticamente no dio tregua durante la madrugada, impidiendo que el ambiente se refrescara.
Uno de los casos más excepcionales se ha producido en Portbou, donde los termómetros no bajaron de los 32,5 °C durante toda la noche. Se trata de un valor extraordinario que se enmarca dentro de lo que popularmente se conoce como una noche infernal, es decir, una noche en la que la temperatura se mantiene excepcionalmente elevada y dificulta el descanso.
¿Por qué preocupan tanto las noches tan cálidas?
Cuando las temperaturas nocturnas se mantienen muy altas, el cuerpo humano no tiene tiempo suficiente para recuperarse del estrés térmico acumulado durante el día. Este fenómeno incrementa el riesgo de problemas de salud, especialmente entre las personas mayores, los niños, las personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan o realizan actividad física al aire libre.
Los expertos recuerdan que, en muchos casos, las noches extremadamente cálidas pueden ser tan peligrosas como las temperaturas máximas diurnas, porque el organismo no consigue reducir su temperatura corporal.
El riesgo de incendios también se dispara
La combinación de temperaturas muy elevadas, baja humedad y vegetación seca crea un escenario especialmente favorable para que cualquier foco pueda convertirse en un incendio forestal.
Durante estos episodios, Protecció Civil y los Bomberos insisten en la necesidad de extremar la prudencia, evitar cualquier actividad que pueda generar chispas y seguir todas las restricciones vigentes en los espacios naturales.
Cómo protegerse durante una ola de calor
Las autoridades sanitarias recomiendan adoptar medidas sencillas, pero muy eficaces, para reducir los riesgos derivados del calor extremo:
- Beber agua con frecuencia, aunque no se tenga sed.
- Evitar la exposición directa al sol durante las horas de máxima insolación.
- Mantener las viviendas lo más frescas posible, ventilándolas cuando la temperatura exterior descienda.
- Reducir la actividad física intensa durante las horas centrales del día.
- Prestar especial atención a las personas mayores, los niños y las mascotas.
- Extremar la precaución en bosques y zonas forestales ante el elevado riesgo de incendio.
Lo peor todavía podría estar por llegar
Los principales modelos meteorológicos coinciden en que el calor podría intensificarse durante los próximos días con la llegada de una nueva masa de aire muy cálido procedente del norte de África.
Aunque las previsiones se irán ajustando con el paso de las jornadas, los mapas apuntan a un nuevo episodio de temperaturas excepcionalmente altas, con valores que podrían situarse entre los más elevados registrados en muchas zonas de Catalunya.
Si este escenario se confirma, la segunda ola de calor de 2026 no solo pasará a la historia por los récords alcanzados, sino también por su duración, intensidad e impacto sobre la salud, el medio natural y el conjunto del territorio.
