Superar un cáncer que comporte extirpaciones muy grandes de la pared abdominal y poder volver a hacer vida normal es desde ahora y gracias a una nueva técnica quirúrgica que se ha puesto en práctica en el Hospital de Sant Pau de Barcelona mucho más factible. La reconstrucción microquirúrgica combinada estructural y muscular funcional de la pared abdominal es el nombre de esta técnica que lo permite mediante fragmentos microquirúrgicos con componente muscular reinervado en pacientes con grandes defectos estructurales y funcionales en la pared abdominal. En general, estas situaciones acostumbran a ser fruto de grandes resecciones oncológicas, secuelas de traumatismos o radioterapia y, también, complicaciones postquirúrgicas de reconstrucciones anteriores. Se considera que se trata de la primera vez que se aplica esta técnica en todo el mundo.

 

Como se hace

El nuevo modelo de intervención no sólo reemplaza la pared muscular lesionada o resecada, sino que, adicionalmente, consigue que ésta sea capaz de contraerse como el músculo original una vez culminada la reinervación. Este tipo de intervención se lleva a cabo de la mano de un equipo multidisciplinar integrado por diferentes Servicios del Hospital e implica una opción reconstructora para pacientes que, sin ella, eran considerados como inoperables (paliativos) o veían radicalmente reducida su calidad de vida. Con ello, no sólo los pacientes paliativos se convierten en candidatos a cirugía curativa, sino que se obtiene un aumento de la supervivencia global y la recuperación de la calidad de vida normal. Adicionalmente, este tipo de reconstrucción ofrece una protección ante los tratamientos quirúrgicos -sobre todo la radioterapia- en pacientes oncológicos con sarcomas.

5 intervenciones

El Hospital ha llevado a cabo 5 intervenciones de este tipo y calcula que podría hacer entre 3 y 4 cada año en pacientes con la pared abdominal destruida por un traumatismo, una hernia o un tumor. La primera intervención se hizo hace un año en una paciente con graves defectos en la pared abdominal a consecuencia de un accidente de coche. En este caso, se utilizó un músculo de la espalda para hacer la reconstrucción.

Los otros cuatro pacientes presentaban todos sarcomas. Aquí, para hacer la reconstrucción abdominal se utilizó el músculo gracilis en tres casos y un músculo vasto lateral en el otro. Después de la intervención, los pacientes tienen que hacer reposo para que el nuevo músculo no se mueva y no se deshagan las conexiones quirúrgicas del músculo transferido. El alta hospitalaria suele llegar al cabo de 15 días si todo evoluciona correctamente. A partir de aquí, las indicaciones de los cirujanos pasan por no hacer ejercicio durante al menos un mes y medio y llevar una faja durante entre tres y seis meses para contener el abdomen y que no haya distensión, iniciando la movilidad y el ejercicio de forma progresiva.