Todavía no se ha publicado ninguna estadística de alcance nacional, pero basta escuchar las noticias para comprobar que, como cada vez que hay una crisis grave, el número de atracos a sucursales bancarias se incrementa. Sucede en España y, también, en el resto de Europa y en la América Hispana. ¿Cómo combatirlo? Las razones estructurales son las que son pero, para los casos concretos, la tecnología pone a nuestra disposición diferentes herramientas de prevención o, también, nuevos sistemas de intermediación bancaria que pueden acabar convirtiendo los atracos en algo que sólo veremos en películas antiguas
Inteligencia Artificial
Buena parte de estas nuevas herramientas incluyen sistemas de Inteligencia Artificial ya que, si combinamos un sistema de videovigilancia eficaz con una base de datos que recoja (y almacene) actitudes sospechosas que permitan prever un robo, podremos anticiparnos al mismo. De hecho, en los comercios se aplica ya un sistema de este tipo y los bancos, a buen seguro, estén haciéndolo también ya, pero hay otra herramienta mucho más disruptiva: la reformulación de la sucursal y de la cartera de servicios que presta para que la necesidad de dinero físico se reduzca al mínimo.

¿Qué sucursales son las que más incidentes sufren?
En España, las sucursales que más habitualmente sufren atracos o intentos de ellos son las que se sitúan en el medio rural o en barrios periféricos. Son, invariablemente, sucursales atendidas por una o dos personas que custodian cantidades modestas de dinero pero suculentas para los delincuentes. La eliminación de este tipo de sucursal (o su sustitución por un nuevo modelo de cajero que incluirá un sistema de videollamada) tiene como objetivo principal reducir costes pero, también y de rebote, permitirá casi eliminar el riesgo de robos y atracos.
Descontando las sucursales situadas en el centro de las grandes ciudades; en las que sí que se implementarán sistemas de videovigilancia asistidos por inteligencia artificial y, si hace falta, hasta robots de seguridad; las de zonas periféricas o rurales caminan hacia una transformación: sin personal físico o con efectivos mínimos, pueden acabar convirtiéndose en una sala dotada con cajeros de última generación que permitirán interactuar a cualquier hora del día y cualquier día de la semana con operadores especializados a través de sistemas de videollamada y, a lo sumo, con un espacio en el que celebrar reuniones previamente acordadas en las que un trabajador del banco atenderá a clientes concretos con necesidades definidas. ¿Tienen futuro los atracadores de bancos? Pues todo indica que no: la tecnología, parece, se los va a llevar por delante porque, en breve, lo único que podrán robar en una sucursal serán los vasos de cartón de la máquina de café que se pondrá a disposición de los clientes para que tomen algo mientras interactuan con una máquina.