Seguro que lo has notado: el precio del carburante, tanto si se trata de gasolina como si lo que se compra es gasóleo, vuelve a subir. No llegamos todavía a los dos euros por litro que se alcanzaron poco después del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, pero ya se supera ampliamente el 1,50. ¿Existe alguna posibilidad de que, ante la escalada de precios, se vuelvan a otorgar ayudas directas?
En Francia ya lo descartan
Francia, como España, activó en 2022 un sistema de ayudas directas de entre diez y treinta céntimos por litro, pero el Gobierno francés ha indicado ya que no. Lo ha hecho, además, por boca de su ministro de Economía, Bruno Le Maire, que calcula un gasto de 12.000 millones de euros en caso de reimplantar la medida. Francia, explica el ministro, tiene otras prioridades, como por ejemplo subvencionar parte de la factura eléctrica. Con muchas nucleares fuera de producción, no les queda otra. Y les cuesta 30.000 millones al año.
¿Y en España?
Los descuentos directos beneficiaron a todos los consumidores de gasóleo y gasolina sin distinciones. El nivel de renta de cada usuario no importaba, porque la rebaja por litro era para todos igual. ¿Qué implicaba eso? Pues que el beneficio era mayor para los conductores con rentas más altas. Es lo que sucede siempre que se aprueban ayudas directas. Con todo, la medida mejoró la por entonces deteriorada imagen del todavía hoy Presidente –en funciones- Pedro Sánchez. A priori, con un gobierno con facultades limitadas, todo indica que en España no se volverá a aprobar algo así pero, ahora bien, ¿qué sucedería si las negociaciones del PSOE con el independentismo catalán y el nacionalismo vasco fracasan y nos encaminamos hacia unas nuevas elecciones? ¿Alguien duda de que, como mínimo, se pasará por la cabeza de algún ministro la posibilidad de sacar (otra vez) la manguera de las subvenciones para afrontar con garantías unos nuevos comicios?
