Con el aceite todavía en máximos históricos en los supermercados –marcas blancas entre 7 y 8 euros el litro y primeras marcas a más de 12- los precios en origen del oro verde –nunca mejor dicho- están a la baja: las lluvias de este año han beneficiado a las plantaciones y la baja demanda –ocasionada por los elevados precios- ha generado un exceso de oferta. De los casi 8.900 euros que costaba la tonelada de aceite de oliva virgen extra y los 8.650 a los que se vendía la tonelada de virgen se ha pasado en esta segunda quincena de marzo a 8.600 y 8.000. Con todo, en el supermercado se seguirá pagando el aceite a precios inaceptables durante unos cuantos meses más.
Hasta el Ministerio lo admite
Según el último Informe semanal de Coyuntura del Ministerio de Agricultura en la semana 10, que va del 4 al 10 de marzo, continuaron los descensos en los precios medios de los aceites: lampante (-2,69 %), orujo de oliva crudo (-1,69 %), oliva refinado (-1,35 %), virgen (-1,27 %) y virgen extra (-0,21 %). El único ascenso en este apartado se registra para el aceite de orujo de oliva refinado (3,53 %), que es una de las alternativas en las que se ha refugiado el consumidor. Bajan las cotizaciones de los tres tipos de aceite de semillas en seguimiento: girasol convencional (-1,06 %), alto oléico (-0,55 %) y soja (-0,27 %). Fuera de España, hasta el Departamento de Agricultura de Estados Unidos habla de una mayor producción mundial de aceite de oliva para la campaña 2023-24. Crecerá, indican, en un 6,31%. El 70% de los olivares, conviene recordarlo, están en la UE.
¿Y en el supermercado?
Hasta después del verano no bajarán los precios. Incluso Deoleo, la compañía propietaria de marcas como Carbonell o Bertolli, daba tal cosa por cierta. 2023 ha sido un año pésimo para todas las grandes compañías del sector, que han visto desplomarse la demanda. El aceite de oliva virgen extra lo compran ya sólo los muy militantes (esos que insisten en denominarlo con el acrónimo AOVE) o quien no tiene problemas para llegar a final de mes. Con el litro de aceite de calidad a más de diez euros –las marcas blancas se suelen usar sólo para frituras en España- cada vez son más las familias que se han decidido a probar alternativas como el aceite de orujo o el de girasol para freír y que aliñan las ensaladas sólo con vinagre o con cualquier otra cosa. Deoleo perdió diez millones de euros durante el primer semestre de 2023 y, aunque indica que sólo ha trasladado “una parte” de los sobrecostes que se ha visto obligada a asumir, admite también que su voluntad inicial de mantener precios en cifras inaceptables para el consumidor medio no tiene ya más recorrido. La demanda de aceite de oliva ha caído incluso fuera de España y, con los costos bajando, los precios asumibles se intuyen ya en el horizonte. De esta crisis de precios, eso sí, hay que extraer una lectura: por muy beneficiosa que sea la dieta mediterránea, sus bondades parecen serlo menos si su producto estrella se lleva la parte del león del coste de la cesta de la compra.
