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La NASA acaba de poner en marcha uno de los proyectos astronómicos más ambiciosos de los últimos años. El telescopio espacial Nancy Grace Roman despegó con éxito el pasado 30 de agosto a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, iniciando así un viaje que lo llevará hasta una posición situada aproximadamente a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Desde allí tendrá una misión muy concreta: intentar responder algunas de las grandes preguntas que todavía tenemos sobre el universo.

El telescopio Nancy Grace Roman llega para complementar el trabajo de telescopios como Hubble y James Webb, pero lo hará de una manera diferente. Su principal ventaja será su enorme campo de visión, capaz de abarcar una región del cielo al menos 100 veces mayor que la del Hubble. Esto permitirá a los astrónomos observar cantidades enormes de estrellas y galaxias en mucho menos tiempo y construir una imagen mucho más completa del cosmos.

¿Por qué el telescopio se llama Nancy Grace Roman?

El nombre es un homenaje a Nancy Grace Roman, una de las figuras fundamentales de la astronomía estadounidense y la primera jefa de Astronomía de la NASA. Roman desempeñó un papel decisivo en el desarrollo del programa del telescopio espacial Hubble, por lo que durante años ha sido conocida como la «madre del Hubble». La NASA decidió poner su nombre a este nuevo observatorio en 2020 para reconocer su contribución a la exploración espacial y su defensa de la investigación astronómica.

El telescopio Nancy Grace Roman ya está en órbita

El lanzamiento tuvo lugar desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, utilizando un Falcon Heavy de SpaceX. Una vez completada la fase inicial del viaje, Roman se dirigirá hacia el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2. Se trata de una región situada a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta que permite mantener al telescopio en una posición estable para realizar sus observaciones.

El telescopio tendrá una misión inicial de cinco años, aunque podría prolongarse durante más tiempo. Antes de comenzar las observaciones científicas, tendrá que completar el viaje hasta L2 y pasar por una fase de puesta a punto de sus instrumentos. Las primeras imágenes científicas llegarán después de este proceso.

Un campo de visión 100 veces mayor que el Hubble

Una de las grandes diferencias de Roman frente al Hubble será la cantidad de cielo que puede observar de una sola vez. Su instrumento principal, el Wide Field Instrument, cuenta con una cámara infrarroja de unos 300 megapíxeles y ofrece un campo de visión al menos 100 veces superior al de Hubble. NASA calcula que podrá estudiar el cielo hasta 1.000 veces más rápido manteniendo una sensibilidad y una resolución infrarroja similares.

Nancy Grace Roman

Esto permitirá cambiar la forma en la que se llevan a cabo algunos estudios astronómicos. Mientras Hubble y James Webb están especialmente preparados para observar determinados objetivos con gran detalle, Roman podrá cubrir enormes extensiones del cielo y localizar rápidamente fenómenos que después podrán ser estudiados con otros telescopios.

En busca de la materia y la energía oscuras

Uno de los principales objetivos del Nancy Grace Roman será estudiar dos de los grandes misterios de la cosmología: la materia oscura y la energía oscura. Aunque sabemos que ambas tienen una enorme influencia sobre el universo, todavía no comprendemos completamente qué son.

El telescopio espacial Nancy Grace Roman observará miles de millones de galaxias y utilizará fenómenos como las lentes gravitacionales para estudiar cómo está distribuida la materia en el universo. Con estos datos, los científicos podrán elaborar mapas tridimensionales de la estructura cósmica y analizar cómo ha cambiado con el paso del tiempo.

La energía oscura también será una pieza fundamental de la misión. Esta misteriosa componente está relacionada con la expansión acelerada del universo y Roman permitirá estudiar ese proceso con una precisión mucho mayor.

También buscará planetas fuera del Sistema Solar

La misión no se limitará a la cosmología. El Nancy Grace Roman también tendrá una importante vertiente dedicada a los exoplanetas, incluidos mundos que serían difíciles de detectar con otros métodos.

Para ello utilizará, entre otras técnicas, la microlente gravitacional. Cuando un objeto pasa delante de una estrella, su gravedad puede modificar ligeramente la trayectoria de la luz que recibimos. Ese pequeño cambio puede revelar la presencia de planetas alrededor de la estrella.

Además, el telescopio incorpora un coronógrafo diseñado para bloquear la luz de las estrellas y facilitar la observación directa de algunos planetas que orbitan a su alrededor. Es una tecnología especialmente interesante porque permitirá estudiar mundos más pequeños, antiguos y fríos que los que se pueden detectar con otros sistemas.

Con todo ello, el telescopio espacial Nancy Grace Roman se convertirá en una pieza clave para la próxima generación de astronomía espacial. Su enorme campo de visión no pretende sustituir al Hubble o al James Webb, sino trabajar junto a ellos y ofrecer una perspectiva diferente del universo. Y, como suele ocurrir con este tipo de misiones, es posible que los descubrimientos más interesantes sean precisamente aquellos que nadie está esperando.