Estados Unidos no para de hacer pruebas encaminadas hacia la autonomía militar. Muestra de ello es que la Fuerza Aérea de Estados Unidos está confirmando que pudo integrar y validar una tecnología de procesamiento de IA hecha en Japón. Se trata de SAKURA-II, un acelerador desarrollado por EdgeCortix. Sorprende porque permite la ejecución de modelos complejos de IA en la aeronave que se implemente, además de que su consumo energético es mínimo, apenas ocho vatios. Su funcionamiento es impecable, ya que puede estar presente en entornos donde la comunicación esté saturada o bloqueada por el enemigo.
En recientes vuelos hechos por los pilotos militares, se ha podido poner a prueba el dispositivo en escenarios tácticos reales con el objetivo de demostrar que el sistema podía procesar los datos de los sensores y cámaras en la aeronave. Por suerte, se ha comprobado que puede identificar amenazas al instante sin necesidad de procesar la información a un centro de mando terrestre.
Estados Unidos certifica oficialmente a EdgeCortix y su plataforma de IA a favor para implementarse en las aeronaves del país
La Unidad de Innovación de Defensa de Estados Unidos emitió el memorando correspondiente, replicado por Interesting Engineering, donde certifica la validación técnica del proyecto y con esto es cuestión de tiempo anunciar la producción en masa de los componentes para que puedan ser utilizados por las Fuerzas Armadas del país. El director de pruebas, el teniente coronel Spencer Liedl, indicó que su equipo pudo integrar el microprocesador en un sistema de misión crítica. Despejó todas las dudas al demostrar su eficacia en pleno vuelo en condiciones operativas de exigencia total.
Lo que rescatan de este procedimiento es su valía frente al enemigo; su sistema garantiza que cualquier aeronave estadounidense pueda mantener su rumbo aunque se interfieran las señales satelitales en lo que se denominan 'tácticas de guerra electrónica'. Por si fuera poco, el Pentágono no lo dejó ahí y quiso demostrar los alcances de esta tecnología nipona. Apuntan a una militarización del cosmos debido a que, dentro del programa de evaluación, el componente se sometió a pruebas extremas de radiación con iones pesados con supervisión directa de la NASA. Sus resultados, de nueva cuenta, fueron asombrosos. Se mostró una resiliencia adecuada frente al vacío; solo se registraron efectos transitorios mínimos.
Por último, el Instituto de Ingeniería de Programas Informáticos a cargo de la Universidad Carnegie Mellon realizó una auditoría al rendimiento del sistema. Los ingenieros confirmaron que tiene la capacidad suficiente para gestionar las redes neuronales avanzadas y modelos generativos. Por lo que cumple con los estándares máximos de ciberseguridad y eficiencia que exige el propio Departamento de Defensa de Estados Unidos de acuerdo con una próxima generación de armamento autónomo. La capacidad de las aeronaves en condiciones de guerra ya no solo depende de la velocidad o por ser sigilosas; se requiere una capacidad adicional para poder procesar cualquier tipo de información que sea crucial para anteponerse a los rivales.
