La tecnología prácticamente ha provocado la evolución de muchos aparatos, dispositivos y cualquier cosa que utilicemos en el día a día; el móvil es uno de los grandes ejemplos. Sin embargo, no toda la tecnología gigante ha podido evolucionar. Existe el caso de los mandos a distancia que aún siguen dependiendo del infrarrojo, cosa que no parece cambiar a pesar de contar con Bluetooth. El caso que señalaremos a continuación, replicado por Interesting Engineering, es por demás sorpresivo.
La maquinaria de guerra que hace posible muchos acontecimientos por parte de Estados Unidos aún sigue pidiendo piezas que se fabricaron en décadas pasadas. Es un problema que está provocando crisis de suministro y no hay otra forma de erradicarla, de momento. El mismo Departamento de Defensa se ha visto obligado a aplicar ingeniería inversa y, de tal forma, ya ha encargado la fabricación de componentes de microelectrónica que ya no existe. Son cuatro semiconductores de alta prioridad que ponen en juego a los arsenales estadounidenses. Quieren lograr la adaptación de componentes comerciales de la última época para poder igualarlos en formato y función a como era antes.
Esta es la pieza que pone en jaque a toda la armada de Estados Unidos
El Comando de Sistemas Navales Aéreos de Estados Unidos necesita una pieza que es indispensable para el sistema de despegue y recuperación de aeronaves. Gracias a él es posible lanzar proyectiles a máxima potencia desde la cubierta de los portaaviones de propulsión nuclear. El cerebro de todo el sistema de catapultas utiliza el modelo Signetics 82S100, una matriz lógica fabricada en 1975. A finales de los 80, esta pieza dejó de fabricarse y los ingenieros militares se quedaron sin repuestos originales.

Hacer el rediseño completo de estas placas lleva al menos dos años, además de dos millones de dólares por cada sistema afectado. Es por eso que se ven forzados a recrear las piezas para poder asegurar el mantenimiento de la flota. Afortunadamente, la empresa Phoenix Semiconductor no tiene problema en hacerlo posible; recientemente han podido replicar los convertidores de la serie HZ de Datel. De igual forma, son componentes de los años 70 y que fueron discontinuados en el 2013. Estos son importantes en el sistema de defensa de corto alcance, los que protegen a los buques de guerra contra misiles. El procedimiento les llevó seis meses, por lo que es posible asegurar que el nuevo encargo estará más pronto que tarde.
Si algo les ha funcionado, han replicado la fórmula con éxito a pesar de que no tienen los componentes originales. La ingeniería del rediseño y la recreación parece ser el secreto del Pentágono para poder sostener todo su armamento y capacidad armamentística. ¿Para cuántos años más les durará este éxito? Veremos si se conoce otro caso similar en el futuro.