Durante el Google I/O 2026, donde la compañía ha presentado grandes cosas relacionadas con la IA como Google Omni, uno de sus máximos responsables se ha pronunciado sobre algo que esta tecnología podría alcanzar durante este 2026. Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, ha declarado que la tecnología actual ya marca el inicio de la singularidad tecnológica.
De los comienzos de la singularidad a los despidos por la IA
La singularidad tecnológica es un punto hipotético en el futuro en el que el avance de la inteligencia artificial se vuelve tan rápido y tan potente que supera la capacidad humana para entenderlo o controlarlo del todo. A partir de ese momento, las máquinas podrían mejorar por sí mismas de forma acelerada, provocando cambios profundos y difíciles de predecir en la tecnología, la economía y la sociedad.
Demis Hassabis describe el estado actual de la IA como una etapa temprana pero crucial, que podría representar los “pies de la singularidad”. Los recientes avances en modelos como Gemini y las herramientas científicas de Google no son un punto final, sino el comienzo de una aceleración significativa que podría transformar la investigación y la tecnología en los próximos años.
Hassabis insiste en que la inteligencia artificial general (AGI) aún no ha llegado, pero podría estar relativamente cerca, quizás en unos 5 a 10 años o incluso antes si el progreso continúa a este ritmo. Define la AGI como una IA capaz de realizar prácticamente cualquier tarea que una persona pueda hacer, desde razonar en ciencia hasta ser creativa o resolver problemas complejos.
También señala que los modelos actuales tienen limitaciones importantes, especialmente en memoria a largo plazo, aprendizaje continuo y razonamiento sostenido. Por lo tanto, cree que aún se necesitan avances clave, aunque el progreso es constante y cada vez más rápido gracias al escalado y a nuevas arquitecturas.
En resumen, su mensaje no es que la “singularidad” ya haya llegado, sino que estamos entrando en una fase de transición muy rápida donde la IA comienza a convertirse en una herramienta capaz de acelerar descubrimientos científicos y transformar profundamente muchos sectores en poco tiempo.
El CEO de DeepMind también defiende que la IA no está provocando grandes oleadas de despidos como tal, sino que todavía estamos en una fase en la que su impacto real en el empleo es limitado. Según él, las empresas están utilizando la IA para aumentar la productividad, pero eso no se está traduciendo directamente en recortes masivos de plantilla.
Además, critica la idea de justificar despidos directamente por la IA, calificándola de una visión poco imaginativa. Su postura es que, si la tecnología permite hacer más trabajo con menos esfuerzo, lo lógico sería aprovecharla para innovar más y crear nuevas oportunidades, en lugar de reducir equipos de forma automática.
