Comer sano esta primavera, sale mucho más caro que hace un año: según el Índice de Precios al Consumo (IPC) las legumbres y las hortalizas frescas, pieza clave de toda dieta sana según los más afamados nutricionistas, son un 27,8% más caras que hace un año. Los cereales y sus derivados subieron un 22,8%.
Un incremento global del 16,5%
Los guarismos referidos a frutas y verduras y cereales se combinan con una subida general para el capítulo de alimentos y bebidas no alcohólicas del IPC interanual equivalente al 16,5%. En términos intermensuales, la escalada que afecta a los precios de legumbres y hortalizas frescas no sólo no se detiene, sino que sigue al alza: entre marzo y abril de este año, han subido un 5,7%.
Otros alimentos suben más
En porcentaje anual, el alimento que más ha subido entre 2022 y 2023 según el INE es el azúcar, que cuesta hoy un 50,4% más. La leche no le va a la zaga con un incremento del 30,4% y los aceites subieron un 27,8%. Después de las legumbres, destacan también las subidas registradas por los huevos (24,5%), los ya citados cereales y los productos lácteos. Las patatas y sus derivados subieron un 19,7%, la carne de cerdo lo hizo en un 19,6% y los preparados de legumbres y hortalizas, un 15%. Cada vez más todo indica que se está preparando una situación en la que, más que probablemente, acabe sucediendo con los alimentos lo mismo que está a punto de ocurrirnos con la movilidad: del mismo modo que renunciaremos a movernos como nos hemos movido siempre porque no podremos pagar los carburantes, es posible también que tengamos que comer cosas diferentes a las que hemos comido siempre porque no podremos asumir su coste. La alternativa a los coches de combustión son los coches eléctricos pero ¿cuál es la alternativa a las proteínas animales y vegetales que hoy consumimos? ¿Carne y pescado sintético? ¿Harinas de orígenes inusuales? ¿Se lo preguntamos a Chat GPT?
